¿El cielo o el infierno del mar? (Capítulo 9)
Publicado por Selene18 "The Spicy" Darkside & Zuster en Marzo 10, 2008
Pues señores, aquí estamos ya en la recta final, pues este es el 9no capítulo de esta pequeña “comedia” (xD) sadomasoquista y dramática hecha en el océano xD
Bueno, como reitero siempre en los capítulos anteriores, muchas gracias por su apoyo, y quiero hacer mención especial a Sahelilla, ya que gracias a ella y sus sugerencias, me libré de un bloqueo mental que hubiese hecho que esta historia se hubiese quedado sin terminar… ¡Gracias perroncha!
Las advertencias, como siempre xD
1- El elenco de esta historia pertenece a esa genial serie llamada Saint Seiya, de Masami Kurumada. Solo los tomé prestados para fines perversos, jejejeje.
2- Esta historia contiene Yaoi. Si, Yaoi, llámese dos hombres guapos de animé danzando horizontalmente en una cama. Si no les gusta, pues no lean y ya.
3- Críticas… Hechas de buena manera, y constructivas. Críticas hechas de mala manera (Llámese con groserías) así como con pequeños dejos de “superioridad”, serán desechadas, por muy certeras que hayan sido. No tengo paciencia con los sabelotodos que vienen a criticar a los demás con aires de superioridad y condescendencia, como si lo supieran todo. Es muy desagradable. Así mismo, rectifico además que cualquier crítica que implique un juicio directo o indirecto contra la mentalidad, orientación o lo que sea de la autora, en el mejor de los casos, será ignorada y en el peor de ellos, burlada con todo mi sarcasmo.
4- La historia aquí escrita se desarrolla cuando los marinas tienen de 18 años en adelante. Por razones obvias sabrán por que tomé esta medida.
5- Letras de las canciones * Return to innocence, por Enigma, ** Total eclipse of my heart, por Bonnie Tyler, *** Dream on, por Depeche Mode. También letras de **** Freedom e Impressive Instant, ambas por Madonna.
¡Disfruten!
Selene18
¿El cielo… o el infierno del mar?
(La paz retorna al templo marino… O al menos eso parece…)
Pasaron algunas semanas, y la batalla entre los dos grandes titanes del mar ya había terminado. Todo al parecer había retornado a la normalidad, y los marinas, así como el mismo Poseidón, regresaban paulatinamente a sus vidas.
Durante los días posteriores a la derrota, el dios se había dedicado a pasarla con el demonio del mar en su templo, mientras ambos pensaban que hacer.
-Sé que es difícil para ti quedarte, Leviatán- dijo Poseidón -E incluso es posible que no lo desees…-
El otro suspiró, con los ojos cerrados. Tenía un aura de preocupación particularmente intensa.
-Lo sé, y de veras quisiera quedarme contigo…- Respondió -Pero nada hago si tus súbditos lo desaprueban; ni siquiera puedo pedirte que les obligues, por que ya destruyo tu buena reputación transformándote en un tirano-
-Pues, Leviatán… Solo hay una manera de comprobarlo.- Dijo Poseidón. Ambos entes se miraron fijamente, pero Leviatán negó.
-Será para que lluevan lanzas apenas me vean-
-No, por que no les permitiré dañarte. Si expresan desaprobación, que al menos sepan decirlo civilizadamente.- Poseidón sonrió. Agarró tímida y torpemente de la mano a Leviatán -¿Lo intentamos?-
El demonio del mar se encogió de hombros suavemente, sin dejar de sostener la mano del dios. Incluso la envolvió entre las suyas.
-Que sea lo que el destino tenga listo, Poseidón…- replicó finalmente.
-Mañana lo haremos, Leviatán…- Suspiró el dios, y acercó los labios a los suyos, besándolo tímidamente. El demonio marino, relajado y enternecido por su inexperiencia en estas cosas, le sostuvo suavemente la cabeza, correspondiendo a su beso.
-Eres tan joven, Poseidón…- Susurró.
-No…- el dios colocó un dedo en los labios de Leviatán -Mi cuerpo, mi cara es joven. Pero mi mente no. Soy tan viejo como puedes serlo tú.-
Leviatán sonrió otra vez.
-Puede que tengas razón… Pero sabes… Incluso con tu edad… Se puede ser joven en cuestiones de amor…-
Poseidón se sonrojó notoriamente. ¡Se estaba sintiendo como una colegiala, de hecho! Leviatán era un demonio marino encantador sin duda. Se alegraba haberle borrado ese dolor que tanta maldad le impulsó a cometer.
-Tómame…- Susurró -… soy tuyo.-
Sin vacilar, Leviatán volvió a besarlo, esta vez con más pasión en el gesto. Oprimió sus labios contra los del dios, instándole con delicadeza a abrirla para darle paso. Poseidón gemía apagadamente, mientras dejaba que Leviatán entrase en su boca.
Las manos del demonio marino bajaron por la garganta de Poseidón, y la sostuvo suavemente, sin apretar ni lastimar, mientras deslizaba la túnica, descubriendo esos hombros bronceados y hermosos. Al mismo tiempo, cuando cayó, volvió a tener plena visión de los pectorales bien formados de Poseidón.
La mano que sujetaba la garganta del dios bajó hasta los pezones descubiertos, estimulándolos con las garras. Estos respondieron endureciéndose a su toque, y el dios gemía de placer intenso.
Con una sonrisa, Leviatán acostó a Poseidón, haciéndole abrir las piernas. Se las mantuvo separadas, y llevo sus labios a las tetillas, mordisqueándoselas fuertemente, como Leviatán sabía que debía gustarle al dios.
-Sólo concéntrate en sentir… Y déjame a mí el resto…-
-L-Leviatán…- Murmuró el dios, con los ojos entrecerrados. Sus pómulos ya venían teñidos de un color rojo intenso -Me encanta cuando me tocas así… Me vuelves loco…-
-Pues de eso se trata… Tu placer será mi placer- Susurró Leviatán, deslizando una mano abierta por su estómago plano hasta llegar al suave vello pubiano. Jugó un rato con su textura, y luego, tras que sus dedos índice y medio se abrieran en la base del miembro erecto del dios, lo envolvieron suavemente, estimulando con un delicioso masaje.
-¡Mmmaah, si… si, Leviatán!- Gemía Poseidón, arqueando un poco la espalda, ofreciendo las tetillas erectas a los labios del demonio del mar. Este las mordisqueó a gusto, jalándolas y trayendo mas placer. Tenía los ojos multicolores brillosos de lujuria pero al mismo tiempo había paz en ellos.
-Muy bien… Ahora relájate… Te haré sentir de maravilla….- Susurró Leviatán, alzando su rostro para besar con delicadeza la boca del dios -Mantén las piernas separadas…-
Al abrir las piernas, también lo hacían las nalgas, y Leviatán tuvo así una visión excitante de todas las zonas íntimas del dios. Con una mano sostuvo el miembro del dios, y con la otra rozó la abertura, que, pese a no haber sido tocada aun, palpitaba ya de placer.
-¿Quieres más, cierto?- Murmuró Leviatán, y rápidamente hundió la boca en el sexo de Poseidón, a la vez que dos de sus dedos entraban en esa pequeña abertura, aun estrecha a pesar de los tratos anteriores.
-Si es de ti… Siempre querré más…- Gimió el dios, con lágrimas que mezclaban placer y felicidad al unísono -Te amo, Leviatán…-
-Y yo a ti, Poseidón…-
No bien hubo pronunciado esto, Leviatán se situó entre las piernas del dios y lo penetró lentamente, dándose el placer de sentir su calor, su estrechez. Pudo ver su gesto de entrega apasionada, y se dio cuenta que de verdad Poseidón quería aceptarle.
Era algo completamente diferente, de eso no cabía duda. Como Leviatán soñó en sus noches desesperadas, el dios del mar yacía bajo sus brazos, más vulnerable que nunca.
-Leviatán… No sé como lo haré…- gimió Poseidón entre jadeos -¿Pero sabes que? Te quiero aquí conmigo… A como dé lugar-
-No podemos forzarle, Poseidón…- Replicó Leviatán, mirándolo con dolor. El dios lo besó en los labios, enredando luego su lengua con la de el.
-Descuida… Hallaré la manera de persuadirlos sin que sospechen- Le ofreció una sonrisa tranquilizadora y lo abrazó con fuerza, mucha fuerza. Era reconfortante sentir su peso sobre su cuerpo. Poseidón suspiró de placer, ya cerca del orgasmo, y con la esperanza de que lograría que Leviatán se quedase con él…
Ambos cuerpos, perlados de sudor, llegaron al clímax, y gritaron al unísono sus respectivos nombres, delirando en placer y alejando las angustias.
-Por que te conservaré… Por siempre y para siempre…- Murmuró Poseidón, recibiendo a Leviatán en brazos, quien caía exhausto.
Ambos tenían que dormir… Les esperaba un duro día…
******
Al día siguiente, Poseidón llamó a sus soldados y marinas, pero solo asistieron 5. ¿La razón? Dos marinas estaban ausentes, y el dios de los mares sabía perfectamente quienes eran y por que.
-Señores marinas y soldados del ejército del mar. Muchas gracias por vuestra paciencia y asistencia.- Anunciaba el dios. La reunión se estaba celebrando en los escalones del templo del mar.
-Como bien ustedes saben, el templo marino ha pasado por una gran batalla, donde todos, escúchenme bien, todos, hemos salido victoriosos-
Se oyeron murmullos, tanto entre los marinas como entre los soldados comunes. Poseidón hizo un gesto y todos se callaron.
-Normalmente acabamos con nuestros enemigos y los hacemos morder el polvo ¿No es así?-
Ante esta pregunta, todos respondieron a coro.
-¡¡SI!!-
-Sin embargo, como deidad, también creo en la reconciliación y perdón hacia nuestros enemigos…- El público permanecía ahora en silencio, expectante -… Y ahora, tenemos un ejemplo de esta situación…-
Poseidón hizo un gesto, y Leviatán apareció entre las columnas. Hubo un fuerte clamor entre los soldados y los mismos marinas, quienes tenían una expresión de descontento y desconfianza. Nuevamente, con un gesto de su mano, Poseidón los calmó.
-Parece mentira, pero tenemos presente a un nuevo aliado. Leviatán fue nuestro enemigo, pero como afirmé, creo en la reconciliación, y el también, evidentemente.- Le dirigió una sonrisa de tranquilidad al demonio del mar, quien parecía algo inquieto -Así que desde hoy, el formará parte de la familia oceánica.-
Todos los soldados (excepto los marinas allí presentes, que aun tenían su expresión de cautela) aplaudieron ante su declaración, aprobando así la estadía de Leviatán en el templo.
<< Lo sé, mis marinas… >> Pensó Poseidón << Sé lo mucho que desconfían, y no les culpo por eso. Pero si no confían en el, al menos confíen en mi… >>
Miró a Leviatán, quien yacía parado junto a el. Ambos cruzaron una mirada fugaz, pero que en ella se transpiró la confianza y el amor.
Volvió a dirigirse a su público y alzó el tridente.
-Eso es todo, mis soldados ¡Regresen a vuestros puestos! ¡Es momento de comenzar a reconstruir nuestras vidas!-
Mientras la multitud desaparecía, Poseidón llamó a sus generales (los que estaban presentes).
<< Los necesito en mi recámara… Por favor >>
Tenía que hablar con ellos, o esto no llegaría a buen puerto…
******
-¿Entonces?- Inquirió Poseidón a sus marinas. Todos se miraron unos a los otros. Finalmente Eo de Scylla tomó la palabra.
-Señor, recientemente salimos de una terrible guerra contra el…- Miró a Leviatán unos segundos, con ojos afilados -… “caballero” aquí presente… ¿Y usted nos pide que aceptemos así sin mas que el se quede?-
<< Esto no es bueno… >> Pensó Leviatán, frotándose las sienes. Desvió la mirada de Eo, pues sabía que el marina tenía razón en lo que decía.
-Cierto- Dijo Isaack, mirándoles fijamente -Este hombre no debería permanecer aquí… ¡Como se nota que los otros soldados no saben el caos que este individuo trajo!-
Poseidón bajó la cabeza, meneándola ¿Es que acaso no lograría llegar a un acuerdo entre todos?
-¡Porr culpa suya, Kanon está herrido!- Apuntó Baian de Hipocampo, con terrible crueldad.
-Y si no fuera por Kanon Sorrento también lo estaría…- Eo miró a Leviatán fijamente -¡Además que lo poseyó y le hizo hacer cosas horribles!-
Poseidón notó que las cosas se caldeaban, y temiendo por Leviatán, gritó.
-Ya esta bien- Dijo, tajante -¡Basta!-
Paseó su mirada entre todos los marinas presentes.
-¿Y díganme acaso ustedes, que yo la pasé muy bien? ¡DÍGANME!-
Todos callaron de repente, atónitos ante la ira que reflejaba Poseidón.
-Si ustedes la pasaron mal, entonces ¿Cómo la pase? ¿Creen que disfruté? ¿Creen que me sentí bien?- A medida que arrojaba cada acusadora pregunta, alzaba la voz -¿LO CREEN?-
Sin saber que hacer, todos carraspearon, mirando fijamente a Poseidón, y luego a Leviatán, que yacía ahora recostado contra la pared, cruzado de brazos y con la vista baja.
-Les diré algo, caballeros… ¡NO ME JODAN!-
Los ojos de todos y cada uno de los marinas se abrieron de par en par al oír al dios del mar hablar con tal ira retratada en sus ojos.
-¡Todos aquí la pasamos mal, y eso no voy a negárselo!- Poseidón recorrió cada semblante con sus ojos muy abiertos, escrutando cada pensamiento de cada marina -¡Pero también sé perdonar!-
Todos los marinas permanecieron en silencio, asombrados al ver a Poseidón tan iracundo. Nunca lo habían visto tan enfadado.
-¿Pero saben algo? ¡Conozco bien a quien fue nuestro enemigo, y puedo decirles que el no planea una traición contra nosotros, sino que mas bien planeaba IRSE pues sabe muy bien todo lo que hizo-
Miró a Leviatán, como esperando su aprobación. Iba a seguir, cuando Eo saltó de nuevo a la palestra
-¡Pues lo mejor será que se vaya! ¡No le queremos aquí!-
-¡Silencio Eo de Scylla!- Contraatacó Poseidón, airado. Los dos se miraron fijamente, como machos cabríos a punto de iniciar una pelea. Leviatán, notando la tensión en el lugar, sujetó suavemente a Poseidón.
-Por favor, calma. No merezco que pelees con tus caballeros por alguien como yo, Poseidón…- Recorrió con sus ojos multicolores a los marinas presentes -Esta bien, estoy abierto a probar mi lealtad, si así ustedes lo desean. Propónganme lo que quieran, y yo lo haré sin peros ni porqués-
Los presentes se miraron unos a los otros. Poseidón se volvió hacia Leviatán.
-¿Acaso sabes lo que estas diciendo?-
El demonio del mar no se inmutó, sino que le devolvió la mirada fija a Poseidón.
-Si, perfectamente Poseidón. Sé que quieres que me quede, pero esto, como dijiste, hay que llevarlo al mejor puerto, y si hay que pasar por algunas pruebas, pues no me importa ¿Esta claro?-
El corazón de Poseidón se apretujó contra su pecho, latiéndole dolorosamente. Entendió la posición de Leviatán, y entonces lo apoyó.
-Esta bien- Se giró hacia sus marinas -Leviatán dice que quiere probarles a vosotros que no hará nada que nos perjudique a nuestras espaldas-
El silencio expectante reinaba en el lugar. Luego Eo retomó la palabra.
-Leviatán será tratado como un agente hostil… ¡Lo encerraremos en el pilar principal y permanecerá allí por tiempo indefinido!-
Poseidón tuvo que apretar los dientes fuertemente. Eo le estaba poniendo las cosas DEMASIADO cuesta arriba. Miró al demonio acuático, esperando encontrar alguna señal de rebelión, pero nada que ver. Tan solo una pacífica aceptación.
-De acuerdo, Eo de Scylla. Será como tú digas-
El joven marina encaró directamente a Leviatán, como si no diera crédito a sus oídos, sin poder creer que Leviatán estaba aceptando su proposición sin reservas ni protestas.
-¿Aceptas?-
-Si, Eo, acepto- Respondió Leviatán -Permaneceré encerrado cuan preso de guerra, si con ello puedo evitar que peleen contra su propio señor-
-Palabrrás muy bellas en boca de un villano como tú- Apuntó Baian de Hipocampo, muy serio. Luego miró a Eo -¿Estás segurro, Eo, de preferir encerrarrle que matarrle?-
El joven de cabellos rosado esbozó una mueca torcida
-Claro, Baian. A ver si soporta estar encerrado y solitario…-
-No estará solitario- Cortó Poseidón -USTEDES lo vigilarán-
-¿QUÉ?-
-¡Así como lo oyen! ¿No están tan desconfiados ustedes? ¡Entonces vigílenlo! ¡Así supongo que será la única manera de que vean que el no nos traicionará!-
Los marinas comenzaron a murmurar entre sí. Poseidón hizo un gesto tajante con el tridente.
-¡Silencio! ¡Se turnarán todos los marinas en vigilarlos!-
-¿Pero que hay de Kanon y Sorrento?-
-Ellos serán los últimos en el turno, señores. Ustedes, que están sanos, podrán encargarse los primeros días, so pena que puedan darle tiempo a Kanon de sanar ¿Esta claro?-
-¡Poseidón!- Exclamó Leviatán, en reproche. El dios volteó abruptamente.
-¿Cómo puedes tratar a tus marinas de esa manera después de que ellos te protegieran de mí?-
Nuevamente los presentes enmudecieron, pero ahora el que tomó la palabra fue Leviatán.
-¿Cómo puedes hablarles así, después de que te salvaran la vida? ¿Cómo es que tratas a tus soldados de esa manera?-
Los ojos multicolores de Leviatán ahora reflejaban un profundo reproche.
-Si ellos quieren encerrarme solitario, adelante, que lo hagan. Yo no voy a ponerme a rogar por mi vida. No lo hice atacándolos a vosotros, menos lo haré ahora.- Se cruzó firmemente de brazos -¿Cuándo me encierran?-
Ni mil lecturas de mente hubiesen preparado a Poseidón para esto. El reproche y la desaprobación que reflejaban los ojos del demonio del mar le traspasaban como clavo acerado.
-Ahora- Replicó Eo, agarrándolo por el brazo bruscamente y arrastrándolo fuera del lugar. Poseidón iba a ir tras ellos, enardecido, pero Isaack lo detuvo.
-Señor, es por su bien que lo hacemos, por favor cálmese.-
-¡Cómo quieres que me calme, demonios!-
-¡No le haremos nada a Leviatán a menos que usted lo ordene!- Dijo Isaack, aun frenando a Poseidón, pero sin alzar la voz ni emplear fuerza -Por favor, descanse. Ha sido un infierno para nosotros y en especial para usted-
Se estremeció violentamente por unos segundos, y terminó por resignarse. Se volteó bruscamente para que no viesen las lágrimas que corrían por sus ojos.
-Retírense entonces- Murmuró.
No bien se hubieron retirado todos los presentes, el dios dejó salir todo lo que tenía atravesado entre pecho y espalda.
-¿Por qué tiene que ser todo tan difícil?-
Pero no obtuvo respuesta a esa pregunta. Solo silencio.
*******
Pasaron varios días desde que los marinas encerraron a Leviatán en el pilar principal.
Lo curioso es que el demonio no temía. Solo permanecía sentado, meditando pacíficamente. La verdad, luego de los crímenes que cometió no solo contra la humanidad sino contra el mismo templo del mar, no tenía mas nada por lo cual lamentarse. Si con este castigo podía expiar sus pecados y llevar una vida pacífica, pues que así fuera.
<< Kurye… Las cosas se están poniendo muy difíciles… Dame fuerzas para sobrellevar esto con entereza… >>
Junto las manos tranquilamente sobre su regazo. Sus garras, largas y de un color aguamarina, destellaron aun en la semi-oscuridad del recinto. De repente, vió un destello en el pequeño ventanal que habían dejado abierto.
:::Siempre tendrás fuerzas para llevar todo lo que te propongas, Leviatán… :::
La voz, bienamada y conocida, llenó suavemente el lugar. Rodeada de un aura de amor, Kurye volvió a materializarse ante los ojos atónitos de Leviatán…
-¿K-Kurye?-
El fantasma de su difunta amada se acercó a el y se sentó frente suyo.
:::Todo esto son pruebas que debes superar, Leviatán. No te preocupes… Lo estas haciendo muy bien…:::
-Kurye, cariño… Siempre estas dándome fuerzas… Aún después de muerta…-
:::Dije que siempre estaré a tu lado ¿no? Y he de ser fiel a mi palabra…:::
La miró fijamente. La belleza de aquella demonia del mar que tanto amó estando viva se negaba resueltamente a desvanecerse.
-Kurye… mi amor…-
:::Lucha, Leviatán. Supera las pruebas. Poseidón te está esperando, y está muy triste en estos momentos…:::
-Puedo sentirlo… Su aura me llega hasta el alma…-
:::Cuídalo y ámalo como lo hiciste conmigo, Leviatán. Sé que lo harás, tengo plena confianza en ti…:::
El demonio acuático suspiró, mirándola fijamente. Luego inquirió
-Kurye… ¿Crees que los soldados de Poseidón me llegasen a perdonar?-
La demonia acuática se le quedó mirando unos segundos, pensativa, y luego respondió
:::Solo el tiempo lo dirá, Leviatán. Pero en algún momento ellos te levantarán el castigo. Y es más… Hay un marina… Que estará dispuesto a hablar contigo…:::
-¿Y quien sería?-
:::No lo sé muy bien. Pero descuida. El vendrá por su voluntad, y hablará contigo de corazón a corazón…:::
El fantasma de la muchacha envolvió sus manos en las de Leviatán, para reconfortarlo.
:::Debo irme ahora, Leviatán. Buena suerte, y recuerda lo que te he dicho…:::
El demonio marino extendió su mano hacia el fantasma, que ya se elevaba para partir una vez mas del mundo de los vivos.
-Kurye…-
::: … Adiós… Leviatán… :::
Nuevamente quedó sumido en la penumbra. El silencio volvió a envolverlo, y la soledad a ser su compañera de reemplazo.
<< Poseidón… Por favor aguanta. Esto en algún momento debe acabar… >>
Miró hacia el cielo raso, con los ojos tristes. Luego los cerró, y a ellos acudió la imagen de Poseidón, solitario en su alcoba….
******
-Sorrento, es tu turno de vigilar el pilar principal- Anunció Isaack, con voz engañosamente neutral. El otro marina se le quedó viendo.
-¿Y quien cuidará de Kanon…?-
-Yo lo haré mientras tengas turno.-
El otro, aun no muy convencido, asintió. Se acercó a Kanon.
-Volveré por la mañana, Kanon. Isaack cuidará de ti mientras no estoy-
El dragón marino miró en severo reproche a Isaack, sintiendo que le estaban arrebatando a su ángel guardián. Éste, al notar su mirada, se encogió de hombros.
-Lo siento, comandante. Son órdenes de Poseidón-
Kanon volvió a observarle, al borde del enfado. Pero no dijo nada, sino que acarició la mejilla de Sorrento y le dejó partir.
<< Ni modo, tengo que dejarte ir por esta noche… Me estoy volviendo muy posesivo y dependiente de tus cuidados, Sorrento… >> Pensó Kanon, siguiendo con la mirada al joven marina.
Cuando Sorrento desapareció, los ojos del capitán se afilaron un poco, cubriéndose con un velo de dureza. Se tornaron vigilantes y muy suspicaces. Era su mirada natural, cuando no estaba a solas con Sorrento.
-Así que Poseidón ordenó que vigiláramos a nuestro “invitado” ¿no es así, Isaack?-
-Así es, jefe- Respondió el marina, sentándose a su lado -Y de hecho, todos nos turnamos, de modo que vosotros quedaran de últimos…-
Kanon asintió, digiriendo y procesando la información. Se dejó caer en el respaldo de la cama, exhalando un largo suspiro.
El joven Kraken se levantó, tan solo para ir con una cubeta y unos paños. Los humedeció y los colocó en la frente del comandante, separando los flequillos. Todo esto lo hacía con una expresión concentrada, pero que no reflejaba emoción alguna.
-La batalla terminó, jefe, y usted se recuperará pronto.-
La expresión de Kanon se tornó ahora ausente.
<< Pero la batalla dentro de mi aun sigue… Y sigue… >>
Se preguntó vagamente que sería de el ahora que le expresó a Sorrento lo que sentía, y que ya no será capaz de volverlo a herir con la misma crueldad de antes, pues le invadiría el remordimiento y el dolor.
Volvería a llorar, volvería a sentir…
* That’s not the beginning of the end
That’s the return to yourself
The return to innocence.
Mientras Isaack le lavaba la frente, el pecho de Kanon se agitó. Algo se le estaba arremolinando dentro, enrollándosele como una serpiente en su corazón.
* Love - devotion
Feeling - emotion
-¿Jefe? ¿Está usted bien?-
Kanon abrió los ojos y descubrió que le ardían y los tenía húmedos.
Estaba llorando.
<< No debo llorar… Estoy delante de otro marina que no es Sorrento… >>
-N-no… No es nada, Isaack…-
Aún recordó cuando lo defendió del golpe mortal de Leviatán… Se hizo la armadura pedazos… No supo bien por que lo hizo… Pero por primera vez había ignorado a su cabeza para seguir a su corazón palpitante…
* Don’t be afraid to be weak
Don’t be too proud to be strong
Just look into your heart my friend
That will be the return to yourself
The return to innocence
Las palabras que el mismo pronunció en ese momento retumbaron en su mente.
Sorrento… Perdóname por hacerte daño… por amarte sin merecerte… perdóname… pero la verdad… es que… sin ti… seguir no puedo… no…
Seguir no puedo…
No…
-¡Jefe! ¿Está seguro que todo está bien?-
La voz de Isaack le llamaba solícita. Kanon volvió a abrir los ojos y todo lo que vió fue la imagen borrosa del joven Kraken.
* If you want, then start to laugh
If you must, then start to cry
Be yourself don’t hide
Just believe in destiny
-Todo esta bien, señor… No se preocupe más por el joven sirena. El es fuerte. Además, según supe, el Leviatán dice que no piensa reincidir en sus actos…-
Las palabras de Isaack le bailoteaban frenéticas en la cabeza.
Leviatán… En cierto modo, ese ser era como Kanon… Le recordaba a sí mismo…
Si tu hermano hubiese tenido la oportunidad de tocarte por segunda vez… Quizás esa vez no te hubieses resistido, del mismo modo que Sorrento no se resistió a ti…
Ese ser estaba consciente de la suavidad que había permanecido enterrada bajo una densa capa de maldad y de dureza. Aunque aborreció lo que le hizo, finalmente entendió el mensaje.
El no era ningún hombre de hierro. Como Sorrento, tenía blandura escondida. Y eso por más maldad y dureza, no se podía esconder.
Cuando lo tocó, cuando lo sobó con sus garras, dejó de sentirse como Kanon y en cambio solo pudo imaginar a Sorrento de nuevo, aquella dolorosa primera vez.
Su suavidad, su aroma, así mismo como su dolor.
Y Leviatán había repetido el mismo cuadro.
* Don’t care what people say
Just follow your own way
Don’t give up and use the chance
To return to innocence
¿Debería contarle? ¿Debería decirle que sintió todo su dolor en carne propia? ¿Debería contarle como sintió tanto placer siendo violado a gatas, con los pantalones bajados hasta las rodillas?
Todo lo que le hizo a Sorrento se le revirtió en su contra. Y lo mas gracioso era que no sentía ira… No sentía lástima, dolor ni nada parecido.
Solo…
Extrañeza.
Sorpresa.
Idiotez.
Aun recordó la sensación de su miembro en su interior, y se dio cuenta que quizás si Saga, efectivamente, le hubiese vuelto a tocar, el no se hubiese resistido. A la primera gimes, te quejas y lloras… A la segunda gimes de placer entre tus lágrimas… Y ya a la tercera, lo disfrutas plenamente.
* That’s not the beginning of the end
That’s the return to yourself
The return to innocence
Se llevó las manos al vientre, pero le dolió un poco el gesto. A pesar de sus heridas y golpes, algo dentro de el palpitaba.
-Cálmese, jefe… Cálmese. Todo ha terminado.- Dijo Isaack, y colocó los brazos de Kanon otra vez extendidos para que no le dolieran más -Duerma. Le hará bien. En menos de lo que cree estará hecho un roble.-
Ojala Isaack tuviese tanta razón. Kanon no tenía idea de cuando se recuperaría y sería feliz nuevamente. Pero de algo estaba seguro: si el joven sirena estaba a su lado… Era muy posible lograrlo.
O al menos algo parecido…
********
Esa misma noche, Poseidón no había podido dormir. Pasaba ratos dando vueltas en la cama, hallándola muy grande para el solo.
** Turn around; every now and then I get a little bit lonely
And you’re never coming round
Turn around, every now and then
I get a little bit tired of listening to the sound of my tears
¿Acaso sabes lo que estas diciendo?
Si, perfectamente Poseidón. Sé que quieres que me quede, pero esto, como dijiste, hay que llevarlo al mejor puerto, y si hay que pasar por algunas pruebas, pues no me importa ¿Esta claro?
<<Leviatán…>> Pensó el dios <<¿Es demasiado necesario pasar por esto?>>
Apretó la almohada con fuerza, como si esta hiciera las veces de Leviatán.
-¿Es necesario?-
Obviamente, no había quien le respondiese esa pregunta. Aunque de haber estado alguno de sus marinas presente, quizás le hubiesen dicho “Es por su propio bien, señor”.
** Turn around; every now and then I get a little bit helpless
And I’m lying like a child in your arms
Turn around; every now and then I get a little bit angry
And I know I’ve got to get out and cry
Pero no había marina en ese momento para decirle si era por su bien o no. No había nadie allí en realidad, y lo único que le acompañaba era el dolor.
-Esta bien, Leviatán… Causaste caos aquí tratando de vengarte de mí… Me violaste no una, sino dos y tres veces repetidas… Al comienzo te rogué, te supliqué, te pedí que te detuvieras, pero no lo hiciste, sino que procediste a tomarme, a poseerme en contra de mi voluntad-
Dijo esto con voz monótona, quebrada por sus propios sollozos ahogados. Estaba llorando más que cuando fue tomado con aquella violencia por ese ser por el cual ahora lloraba.
-Esto no me había pasado antes, Leviatán… Viví tanto tiempo huyendo del amor, huyendo de la lujuria… Supongo por que de alguna manera presentía esto…-
Volvió a revolverse en la cama, tratando de buscar confort… Pero no lo hallaba. La sabana solo cedía ante sus manos, pero sin darle la sensación de abrazar a alguien.
-Esto es la soledad…- Murmuró -Esta es la soledad de la que se habla en los mejores libros de amor…-
De repente, a su mente, acudió un pequeño párrafo de uno de esos libros que alguna vez leyó…
… Frecuentemente las chicas son atacadas por el chico que esta destinado a amarlas por un largo tiempo…
Pero Poseidón no era ninguna chica, empezando por ahí.
** And I need you now tonight
And I need you more than ever
And if you’ll only hold me tight
We’ll be holding on forever
And we’ll only be making it right
Cause we’ll never be wrong
Y aquello sonaba ridículo, e incluso risible. A razonamiento propio de novelas rosas…
Aun así, con todo y eso, esa maldita frase se estaba dibujando en cada momento que vivió desde que Leviatán logró romper el conjuro que lo mantenía perpetuamente con la forma de una serpiente de mar.
Lo atacó… Lo tomó como suyo tras siglos de cuidar su cuerpo prístino. Y ahora resulta que no podía dejar de llorar por el, lo que le hacía pensar que, efectivamente, sentía algo por el.
<< ¿Qué he visto en ti, Leviatán? >> Pensó, clavando los rojizos ojos al techo << ¿Qué DEMONIOS habré visto en ti… para desmoronarme de esta manera? >>
Mi cuerpo, mi cara es joven. Pero mi mente no. Soy tan viejo como puedes serlo tú
<< Si claro… ¡Soy viejo pero inexperto! >> Volvió a pensar el dios << Soy un viejo que solo creyó en la confianza de reinar sobre los mares y olas… En la ferocidad del agua y en la ambición de algún día conquistar la tierra, de arrebatársela a Atenea… >>
Tibias lágrimas corrieron por las mejillas de Poseidón. Volvió a revolcarse contra la cama, como si con eso buscase el cuerpo del ser amado. Pero no lo encontró.
Solo vacío…
<< Será solo por unos días… Pero incluso los días en esta soledad se hacen eternos… Leviatán, no puedo mas… >>
Miró hacia la ventana, que daba directo hacia el “cielo” del mar. Por su colorido y aspecto, dedujo que aun era de noche, pero muy cerquita de las 4 am.
-Lo siento mis marinas… sobre el corazón no se manda, y esta no es la excepción… Tendré que desobedecerles… No puedo quedarme tan tranquilo mientras mi amado esta encerrado en aquella cárcel…-
Dicho esto, se secó los ojos enrojecidos de llorar y se puso en pie. Se arregló un poco la túnica y se apresuró hacia el soporte principal, donde estaba encerrado su amado.
<< Lo siento Leviatán… Sin ti, ni una noche mas para mi… >>
** I really need you tonight
Forever’s gonna start tonight
Forever’s gonna start tonight
********
Y finalmente, allí estaba Sorrento de Sirena.
Por el aire altivo y a la vez humilde que tenía, cualquiera juraría que la tortura que sufrió a manos de Kanon no había hecho efecto alguno.
Sus ojos, que estuvieron semanas opacados por la angustia, dolor y tristeza, retornaron a su brillo de antes, e incluso uno mucho mas intenso: simbolizaba el renacer del dolor y una nueva vida, con nueva experiencia acumulada en su espíritu.
Eso fue lo que sintió Leviatán al verle venir. Probablemente era su turno de vigilarle.
La silueta del marina se veía ahora alargada y esbelta. Las bellas escamas adornaban lo que era el codiciado cuerpo que Kanon tanto mancilló una y otra vez. Así lo recordaba, pues cuando lo poseyó, lo vió en sus memorias.
Dolor inimaginable. Torturas sistemáticas. Escarmiento repetido… Lágrimas derramadas una y otra vez.
Todo eso obviamente ahora aparecía condensado y aplacado tras el rostro sereno del marina. Lo observó ir y venir frente a la puerta de la celda. Su porte no bajaba en lo absoluto.
<< Kanon dio su vida por ti, Sorrento… >> Pensó Leviatán << Es un gesto realmente admirable, y digno para expresar el amor infinito… >>
Una punzada atravesó su pecho, pues el pudo haber hecho lo mismo con su amada Kurye… Pudo haber dado su vida por ella, pues la muchacha merecía vivir más que el mismo, cuya existencia estuvo dedicada a la matanza y agonía humana…
<< … Pero el destino, de alguna manera, lo quiso de esta forma… Pensó que yo debía pagar por mis pecados… Y quizás la muerte no hubiese sido la solución… >>
*** Paying debt to karma
You party for a living
What you take won’t kill you
But careful what you’re giving
-¿Leviatán?-
Alzó la vista, sorprendido por aquella voz. Cuando miró hacia la reja, Sorrento yacía acuclillado frente a el.
-¿Si?-
Pudo mirar más de cerca las fresas que tenía por ojos, la delicadeza de sus facciones…
Con razón Kanon enloquecía al mirarlo.
-Es mi turno de vigilarte…- Dijo el marina, al fin -Y… Bueno… No sé, no me siento como para vigilarte como tal…-
Para sorpresa de Leviatán, vió como Sorrento se sentaba frente a él.
-¿Qué haces aquí? Mi señor Poseidón te aceptó… No entiendo el por qué de tu encierro… Solo me dijeron que debía vigilarte, y nada mas…-
Todo lo decía en tono de voz normal, tranquilo, incluso amigable… ¿Después de haberle atacado así?
-Oye muchacho, me sorprendes… ¿Y le hablas a tu enemigo como si fuese tu amigo?-
Esperaba algún contraataque del otro, pero lo único que obtuvo fue una sonrisa tranquila.
-No te considero mi enemigo ahora-
Leviatán alzó una ceja ¿A dónde quería este chico llegar? Clavó sus ojos multicolores en el, a ver si le inspiraba algo diferente. Pero no. El marina aún tenía su expresión serena.
-Así que no me consideras tu enemigo…- Dijo Leviatán, mirándole de soslayo. Obviamente el juego de clavar sus ojos no funcionaba con este marina.
-Si…- respondió Sorrento -Y no comprendo aún por que estás aquí… ¿Mi maestro cambió de idea?-
Ante esta pregunta, Leviatán casi se carcajea. Si señor, cambiar de opinión… Conociendo la terquedad de Poseidón, un cambio de idea era algo rayano en lo imposible.
Sofocó la risa y solo esbozó una mueca torcida.
-Digamos que fueron tus compañeros quienes decidieron que debía pasar una temporada aquí… Y no tuve elección, pues, sino aceptar…-
Sorrento asintió, comprendiendo lo que Leviatán decía…
*** Blame it on your karmic curse
Or shame upon the universe
It knows its lines
It’s well rehearsed
-¿Y como lo tomó el señor?-
-¿Poseidón? Que va…- Replicó Leviatán, con la mirada sombría, recordando la expresión de angustia e ira ante aquella propuesta -No le gustó la idea… No se la tomó precisamente con soda ¿Sabes?-
Vió la expresión atribulada en el rostro de Sorrento. Imaginó que lo lamentaba por su señor, y pues, Leviatán también lo lamentaba, pero no iba por eso a ponerse a lloriquear ni nada.
Bastante de lágrimas tuvo, bastante de dolor tuvo. Suficiente, no mas.
-El señor debe estar muy triste sin ti…-
<< Y dale, aquí vamos… ¿Sorrento, que pretendes? ¿Qué llore y te diga que si…? >>
-Eso imagino…- Respondió, sin atreverse a dejar ver sus sentimientos con respecto al asunto. La verdad era que se sentía tan solitario como el mismo Poseidón, y anhelaba volver a verle, a sentirle en sus brazos.
-¿Imaginas o sientes?- Inquirió el marina, y su expresión se dulcificó aun más. La verdad, había algo en sus ojos que le hizo pensar a Leviatán que algo sabía Sorrento sobre su persona.
Después de todo, sus mentes habían permanecido entrelazadas durante el tiempo que residió en su cuerpo antes de tomar vida. Así como tuvo acceso a sus recuerdos personales, lo mismo había sido para con Sorrento.
Pasaron varios segundos, eternos, de silencio incómodo. De repente, Sorrento afirmó.
-No sé aun que he hecho bajo tu dominio, Leviatán… Pero sea lo que sea, tuvo una razón de ser ¿No es cierto?-
El demonio acuático tragó en seco ante esta afirmación… ¿Debería decirle la verdad? ¿Qué usando su cuerpo violó a Poseidón? ¿O incluso que violó al hombre que ama?
Sorrento lo odiaría por todos estos relatos. Prefirió guardar silencio, pues era lo mas sabio en ese momento. Después de todo, como dice el viejo refrán “Uno es dueño de lo que calla, y esclavo de lo que dice”.
Si este marina se enterare de las acciones que cometió, quedaría terriblemente traumatizado y le traería mucho dolor. Así mismo, solo dificultaría el fluir de las cosas, y Poseidón sufriría mas.
Y en lo que a Leviatán concernía, no quería saberle sufrir mas de lo que ya lo hacía.
-Supongo que todo en este mundo tiene una razón de ser, joven sirena…- Replicó, cuidadosamente, para no comprometerse. El otro lo miró, ahora un poco mas serio.
-Sé un poco de tu pasado… Sé que tenías a una chica… Ella… se llama Kurye ¿no?-
Los ojos del demonio del mar nuevamente se clavaron en los de Sorrento, y esta vez no desvió la mirada, la cual era entre severa y algo desconfiada.
*** Can you feel a little love..?
Can you feel a little love…?
Dream on… Dream on…
-El sabio calla, Sorrento ¿Lo sabías? Si dices saber de mi, entonces ¿por que me preguntas? ¿Acaso, di tu, tengo algo interesante que contarte?-
No obtuvo ni hostilidad ni respuesta alguna por parte del sireno…
*********
Sorrento, ante tal respuesta, solo respondió devolviéndole la mirada, pero sin hostilidad.
-Te pareces a Kanon…- dijo finalmente -Nunca quieres decir lo que sientes… Y entonces piensas que una actitud ruda o desconfiada te hace parecer fuerte…-
Leviatán lo miró con ambas cejas alzadas…
-Solo vine a hablar contigo, nunca a juzgarte…- Recordó las palabras de Kanon en esos momentos desesperados de ardor -… Se me enseñó que no debo juzgar a nadie… Por que eso me metería en problemas con esa persona…-
Tragó fuertemente, pues recordar ciertas cosas era un poco doloroso y amenazaba con derrumbar su resistencia. Pero pronto, se asió al maravilloso sentimiento que le unía a Kanon, y de ahí encontró fuerzas para seguir.
-No te odio Leviatán, a diferencia de mis compañeros… Ni siquiera por haberme atacado y por que Kanon haya salido herido por mi culpa…- alzó la mirada y sonrió -Mas bien… vengo a agradecerte que hayas venido…-
El otro lo miró boquiabierto, al parecer, sin dar crédito a las palabras de Sorrento… Pero este prosiguió. Su mirada se fue iluminando con cada palabra que pronunciaba.
-Te agradezco por que de no haber venido tu… Nada de esto habría pasado, y quizás Kanon no hubiese cambiado a esa maravillosa persona que ahora estoy cuidando con tanto amor…-
-¿¡P-pero que dices?!- Dijo Leviatán, fuera de sí -¡Traje todo un mundo de caos y dolor a tu señor, a ti, y a todos aquí!-
-Pues todo en esta vida tiene un precio… Eso también se me enseñó, sabes…- Replicó Sorrento, sin inmutarse ni un milímetro -Leviatán… con el caos… trajiste además tantas cosas buenas… a mi me trajiste al Kanon que amo… y a mi señor le trajiste felicidad…-
El silencio volvió a reinar, pero no tan incómodo como hace un momento. Mas bien fue un silencio para romper tensiones entre el demonio y el joven sirena. Sin embargo, en ese momento, se oyó una voz recriminadora.
-¡Sorrento! ¿Qué haces haciendo amistad con el enemigo?-
El joven sirena volteó y encaró a Eo, quien había llegado al lugar.
-Eo… ¿Qué haces aquí?-
-Encargándome de que este individuo esté debidamente vigilado y controlado- Replicó el marina, ásperamente -No puedo creer que luego de que estuvieras poseído por el andes tratando de “llevarte” bien con el…-
La mirada de Sorrento se transformó en severa y llena de reproche.
-Eo de Scylla…- La voz de Sorrento se tornó dura -¡Este ser ya no es nuestro enemigo!-
-¡Demonios, uno mas que está de parte de este sujeto!- Exclamó Eo, y miró con ira a Leviatán -¿Qué demonios ven en ti que todos quieren adorarte luego de todo ese dolor y desorden que trajiste eh? ¡RESPONDE!-
Repentinamente, el iracundo marina apartó a Sorrento de un empujón y metió la mano por entre los barrotes, aferrando a Leviatán por el traje y forzándole a mirarle.
-¡No me digas que estas usando otra vez tus trucos sucios, Leviatán!-
Pero el demonio del mar ni se inmutó. Solo se limitó a suspirar.
-¡RESPONDE!- Gritó Eo, apretando el puño en torno al cuello de su traje. Iba a alzar su puño para golpearlo, pero en ese momento, dos marinas más hicieron su arribo en la escena.
-¡Detente Eo de Scylla, ahora mismo!-
Sorrento reconoció la voz. Era Kanon de Dragón Marino, seguido por Isaack de Kraken.
El comandante había venido casi arrastrándose. Isaack lo sostuvo.
-¡Señor, le dije que era peligroso levantarse en ese estado!-
-Estoy bien, carajo…- Masculló Kanon. Luego con la vista buscó a Sorrento, y le encontró con el semblante asustado y confuso.
-¿Qué significa todo este desbarajuste, Eo? ¿Por qué atacas al prisionero? ¿Acaso ha intentado escapar?-
Sorrento se llevó la mano a la boca. Sus ojos se abrieron desmesuradamente ante la forma en que el rostro de Eo se curvaba lentamente, en una mueca.
-Así es… Incluso atacó a Sorrento, quien tenía turno para vigilarle, jefe…-
-¡¡ES MENTIRA!!- Gritó el joven sirena -¡¡¿EO COMO PUEDES DECIR ESO!?-
Isaack los miró bastante descolocado.
-¿Dentro de la celda… atacar?- Frunció ambas cejas -¡Eo, eso es imposible!-
-Pues créanlo o no… Este sujeto no es de fiar… Se vale ahora de su estúpida actitud mártir para desviar nuestra atención…-
Sorrento meneó la cabeza, y luego miró a Kanon… Lo último que faltaba era que creyese esa vil mentira…
-Kanon- Dijo Sorrento, colocándose frente a el, abriéndole los brazos y mostrándole su anatomía cubierta por sus escamas -¿Tengo señales de heridas o golpes recientes?-
El comandante lo miró fijamente, por varios segundos. Lo estudió detenidamente, no solo buscando las marcas de los supuestos golpes. Pero no halló evidencia alguna en contra de Leviatán.
Lentamente se acercó a Sorrento, quien aún yacía en ascuas, esperando su respuesta. Lo único que hizo fue rozar con sus labios la mejilla de Sorrento y susurrar luego contra su oído.
-Déjame esto a mi…-
El marina sintió como se le subían los colores al rostro y se le atoraba la voz, por lo que pudo solamente asentir y hacerse a un lado.
-Eo de Scylla…- Repuso Kanon, al fin -Sorrento no tiene heridas que indiquen que Leviatán atentó contra el…-
Eo apretó los dientes, dándose por atrapado. Kanon siguió
-Sé que debes odiar a Leviatán con toda tu alma, y no vamos a culparte, Eo. Todos sabemos que pasó aquí, y quien es quien-
Se hizo el silencio en la escena. La voz de Kanon se tornó bastante imponente.
-Pero el señor Poseidón desea que el se quede con nosotros, y tiene plena confianza en él. A su vez, nosotros, como sus servidores, debemos confiar en nuestro señor…Pero haciendo esto, Eo, no nos llevará a nada, salvo a dar a entender que desconfiamos del todopoderoso…-
Avanzó lentamente hasta quedar a pocos pasos de Eo, y dictaminó finalmente
-Ahora, Eo, como tu comandante y segundo al mando del gran Poseidón, te ordeno que sueltes al prisionero. Si nuestro señor te consigue infragante en esto, pensará que has desobedecido a sus órdenes y faltado al pacto que hicieron… Y no creo que un marina honorable como tu de a entender esa clase de cosas, ¿no es así?-
Eo vaciló un momento. Fue entonces cuando Baian de Hipocampo, al parecer alertado con la cantidad de cosmos en torno al pilar central, había acudido a la escena.
-¡Sacre dieu!- Exclamó -¿Qué pasó aquí?-
Kanon lo miró fijamente.
-Nada que no se pueda arreglar, Baian. Fue solo un… pequeño malentendido… Pero bien aclarado ya.-
El canadiense miró a Kanon y luego a Eo, quien sujetaba el cuello del prisionero. Sin aguantarse mas, corrió hacia el y le sujetó de los hombros.
-Eo… Eo… S’il te plaît… Déjalo… No merrrece la pena que arriesgues tu reputación…-
-Baian, no enfrente de todos…-
-¿Ça va pas, non, Eo?- Exclamó, en su francés nativo. Era como una frase que decía cuando notaba mucha terquedad en una persona -¡No me imporrta! ¡Déjalo irr!-
Suavemente lo jaló, envolviendo sus brazos en torno a la estrecha cintura de marina. Sorrento los miró, admirativo… ¡No sabía que Eo tenía algo con Baian! Siempre había pensado que solo eran buenos amigos…
-Viens ici, Eo… Avec moi… Oublies tout ce-ci…- (Ven aquí, Eo… Conmigo… Olvida todo esto) susurró, recostando su cabeza contra la espalda del chileno. Este finalmente cedió y soltó a Leviatán, no sin antes escupirle amenazador
-Mas te valdrá que digas la verdad, por que la próxima vez no habrá tregua ¿me oíste? ¡Yo mismo voy a aplastarte para que no quede nada de ti!-
Baian lo sostuvo fuertemente, y nervioso, dijo
-Desolé, Kanon, Sorrento, Isaack… Eo.. Eo no tenerr malas intenciones… ¡Y ustedes saberrlo muy bien!-
-Nadie ha dicho lo contrario, Baian de Hipocampo…- Replicó Kanon, un poco inflexible -El problema es que Poseidón dio órdenes explícitas de vigilar, no de dañar ni causar problemas…-
-¡Oui, yo sé! ¡¡Mais, Eo solo esta preocupado por nuestro bienestar, también entiendan eso, s’il te plaît!!-
-Basta, Baian, no tiene sentido discutir…- Dijo una voz, detrás de todos los marinas. Todos se voltearon, y el silencio sorpresivo invadió el pilar principal…
*******
No entendía muy bien la escena que estaba ante sus ojos, pero incluso a varios kilómetros de distancia, había escuchado la discusión, aunque no la comprendía del todo.
Además, esperaba ver ese lugar solo, o con un solo marina, a lo mucho… ¿Por qué estaban todos ellos allí?
Y mas aún…
¿Qué hacía Kanon allí? ¿No se suponía que estaba convaleciente aun?
-¿Qué significa todo esto, Kanon…?- Inquirió Poseidón, sin alzar mucho la vista, no queriendo que se dieran cuenta de las señales de llanto que estaban en su rostro.
Nadie respondió, ni siquiera el aludido, ni el mismo Leviatán. Solo hubo silencio sepulcral.
Miró los rostros de los presentes, y sintió pensamientos turbados. El rostro de Eo especialmente. Kanon y Sorrento solo parecían tensos. Isaack se veía más bien frío y neutral. Pero Eo y el mismo Baian estaban sumamente perturbados…
-No sé que ha ocurrido aquí, pero espero que hayáis cumplido mis órdenes y respetado el pacto que me vi forzado a aceptar…-
Miró ahora a Leviatán, quien estaba sentado frente a los barrotes de la cárcel. Inmediatamente se olvido de su enfado y desconcierto iniciales, para desmoronarse otra vez.
-Leviatán…-
Corrió hacia la celda y al igual que Sorrento hacía un momento, se sentó y además, pegó su rostro a los barrotes.
-Lo siento mucho…- Murmuró Poseidón, conteniéndose muy a duras penas -Sé que no debo estar aquí, pero yo… yo…-
El otro, a su vez, también comenzó a desmoronarse. Vió los zafiros de Poseidón llenarse de lágrimas, y los suyos multicolores no pudieron contenerse tampoco.
-Poseidón… lo sé…- Sacó las manos por los barrotes de la cárcel y sostuvo las del dios, las cuales estaban heladas y tiesas -Estoy bien, créeme… Por favor no llores…-
**** “No” is just a word
That people say when they’re afraid
And if you say “no” to me
Then I will fight you till I’m free
-No, Leviatán… ¡No quiero dejarte ni un día más aquí!- Dijo Poseidón, estallando -¡Esto ha ido demasiado lejos! ¡No hay necesidad de esto y lo sabes bien!-
Leviatán apretó la mano de Poseidón, procurando buscarle confort y un poco de calma.
-La verdad es que yo tampoco soporto vivir separado de ti…-
-¿Entonces, Leviatán?- Siguió diciendo el dios -¿Por qué? ¿Por qué aceptas esto?-
-Por qué, dices tu…- Leviatán ahogó un sollozo y procuró mantener su voz neutral -Poseidón ¿que no lo ves? ¡Tus marinas me ven aun como enemigo, y no puedo quejarme pues están en todo su derecho!-
-¡PERO ESO YA TERMINÓ!- Gritó Poseidón. Su cosmos, debido a la intensa emoción que corría por su ser, estalló estrepitosamente -¡ESTO TERMINÓ! ¡TERMINÓ, Y PUNTO!-
Los marinas retrocedieron, atónitos, pues en ese momento se percataron que Poseidón estaba sumamente inestable. Había perdido su placidez de costumbre, para ser reemplazada por una vehemencia y determinación a sellar todo lo relacionado con el asunto de Leviatán y su estadía.
**** Say freedom, brotherhood
Justice, just say “yes”
Say freedom, brotherhood
Justice, just say “yes”
Con un golpe del tridente, hizo que las rejas del pilar principal se abrieran para que Leviatán saliese. Pero el demonio marino lo miró casi en shock.
-¿Estoy harto, sabes? ¡HARTO!-
Poseidón se volteó para encarar a sus marinas.
-Este asunto muere aquí, señores… ¡Leviatán se quedará, y yo asumiré el riesgo si es que sucede algo, cosa que dudo, por que confío en el!-
Los recorrió a todos con la mirada. Sus ojos azules brillaban, entre la emoción, la fogosidad y la determinación.
-Eo y Baian…- Les dijo, con voz ronca -Sé muy bien que ustedes, así como los demás, les incomoda la idea de la estadía de Leviatán… Y no les culpo…-
Hizo una pausa para respirar hondo. Su cosmoenergía se había calmado notoriamente ahora, tras ese súbito estallido.
-Ahora les pido, mis marinas, humildemente… Una oportunidad para Leviatán. Yo personalmente me hago responsable de lo que pueda pasar…-
Se oyó un sollozo, pero no era ni de Leviatán ni del dios, sino de Sorrento. Este avanzó lentamente y se colocó junto a Poseidón.
**** ‘Cause “no” is just a word
That people say when they can’t cope
And if you say “no” to me
Then I will fight you till I’m free
-Por favor… Nuestro señor merece ser feliz como nosotros…-
Lentamente se unió Kanon también, y a el lo siguió Isaack. Los únicos que quedaban eran Baian y Eo, quienes estaban abrazados y a la defensiva.
-Por favor…- Les dijo Poseidón, tendiéndoles la mano. Los dos marinas se miraron uno al otro, y luego Baian se adelantó, con Eo abrazado.
-Monsieur Poseidón, s’il vous plaît… ¡Perdone a Eo! El… ¡El querrer lo mejorr para su perrsona, aunque sus manerras de demostrarrlo no sean nada convencionales!-
Ante las palabras de Baian, que, aunque eran escuetas, se entendían claramente. Lo decía con esa calidez… La misma que tuvo al defender a Leviatán constantemente.
-Baian, Eo… No hay por que temer… Solo… confíen en mí…-
El canadiense jaló a Eo del brazo, y ambos se reunieron con Poseidón y los otros marinas. Pero antes siquiera que el dios dijese algo, Eo se soltó, y se hincó a los pies del dios.
**** ‘Cause “no” is just a word
That people say when they are lost
And if you say “no” to me
Then I will fight you till I’m free
-Le pido humildemente una disculpa por mi falta de respeto hacia sus deseos, señor… Ha sido malo de mi parte cuestionar vuestra fe y buenos pensamientos…-
Poseidón solo sonrió, e hizo levantarse a Eo para sostenerlo amistosamente por los hombros, ante los ojos asombrados de Baian.
-Eo de Scylla, como dijo Baian, tenías buenas intenciones. Ahora, lo mejor para nosotros será trabajar para que la paz regrese al templo del mar… ¿Nos ayudarás con esa encomienda?-
-Si- Respondió Eo, sin vacilar -Lo haré como penitencia por haberle cuestionado, mi señor…-
El dios no respondió, sino que lo soltó suavemente. Luego se volvió a Kanon, quien estaba junto a Sorrento. Los veía intercambiar suaves miradas, en silencio. El amor entre ellos dos había florecido hermosamente, tras toda la maraña de sufrimiento…
-Leviatán….- Poseidón le abrió los brazos -El templo marino… y yo, Poseidón, te damos la bienvenida para que permanezcas aquí… Por siempre-
El demonio del mar finalmente salió de la celda, y corrió para abrazar al dios. Ambos, el demonio y Poseidón, se fundieron en un abrazo fuerte, mientras todos los marinas les observaban, dándose cuenta que incluso el señor del mar tenía corazón, y la necesidad de hallar al ser amado, tal y como anhelaban en secreto sus dos marinas de mas alto rango: Kanon y Sorrento….
-¿Sorrento?- Inquirió Kanon, suavemente. El joven sirena lo miró.
-¿si?-
-Necesito de tus cuidados…- susurró, besando sus labios, ya sin importarle que medio templo marino lo estuviese observando.
-Si…- Dijo Sorrento, sin aliento cuando lo soltó. El arrebol en su cara aún no se desvanecía…
Lentamente, sorrento le rodeó uno de los brazos, y suavemente lo llevó agarrado, no sin antes despedirse respetuosamente de todos, y de su señor.
-Voy a cuidar de Kanon, señor…-
Poseidón asintió, entendiendo el deseo de sus dos soldados.
-Pueden retirarse… Y ustedes también, mis preciados marinas. Declararemos los siguientes días como descanso y retiro.-
Poco a poco el grupo se dispersó, cada quien tomando su rumbo. Los únicos que se quedaron a solas fueron Poseidón y Leviatán, quienes ahora estaban sentados en lo mas alto del soporte principal, mirando hacia el “cielo” del mar, ahora con planes de soñar con un futuro mejor…
Y claro está… No olvidaba su sueño de conquistar alguna vez la tierra, arrebatársela a Atenea y reinarla juntos…
¿Por qué no? Nadie quitaba que ellos dos pudiesen soñar. Después de todo, tenían tanto derecho a hacerlo como cualquier otro ser vivo sobre la faz de la tierra…
***** Universe is full of stars
Nothing out there looks the same
You’re the one that I’ve been waiting for
I don’t even know your name











