Literatura Infernal

Abandonen toda esperanza aquellos que entren a leer…

Ciudad Mágica y los humanoides (editado y revisado)

Publicado por Selene18 "The Spicy" Darkside & Zuster en Abril 9, 2008

Ahora os presento un dossier especial sobre Ciudad Mágica y los humanoides ^^ diviértanse…

Sobre el parque

Todo comenzó en un parque que llegó a Caracas hace tres años, cuyo nombre era Ciudad Mágica; era una feria enorme repleta de juegos mecánicos para grandes y chicos. Podría ser un parque como cualquier otro sino fuera por una característica en particular: además de juegos mecánicos tenía ¡aparatos humanizados! Eran criaturas de otra dimensión con la increíble capacidad de convertirse en impresionantes aparatos mecánicos. En ese momento, estas criaturas pasaron a ser el “símbolo” de Ciudad Mágica que lo distinguió de otros parques.

La gerente del parque, una rubia atareada, descubrió por accidente a uno de estos seres, y tras entender un poco su condición, le dio cobijo en el parque. Posteriormente, tras los años de convivencia, decidió acoger a todos los humanoides que entrasen a Ciudad Mágica. Bajo la dirección de un Control Master o Control Lady particular -que son personas encargadas de supervisar y monitorear-, los humanoides trabajaban de un modo similar a las máquinas, con un tiempo cronometrado -que generalmente no pasaba de dos a tres minutos, dependiendo de la intensidad y violencia del aparato- y una hora de descanso para permitirles recuperarse de la actividad. En esos momentos, podrían re-energizarse o ducharse para eliminar los restos del vómito que generalmente se les quedaba cuando regresaban a su forma humanoide tras una larga jornada de trabajo. A veces los control masters les echaban unos cuantos cubetazos de agua, lo suficiente para lavarlos parcialmente y no fuesen en tan terrible estado a las duchas, sobretodo si había clientela en el camino que podría asquearse al verlos u olerlos.

En Ciudad Mágica, como cualquier otro parque, existen reglas, tanto para el personal (incluyendo los mismos humanoides) como para los clientes, tal como se muestra a continuación:

1- Personal:

a- Control Masters/Ladies:

  • Superar exitosamente el período de prueba para ser control masters.
  • Ser amable con la clientela, los humanoides y el resto del personal. Mantener al mínimo cualquier posibilidad de conflicto en horas de trabajo.
  • Usar el uniforme asignado y el carnet de identificación visible.
  • Ser puntual.
  • No consumir bebidas alcohólicas ni antes ni durante horas de trabajo. Se requiere absoluta sobriedad.

b- Humanoides:

  • Mostrar respeto hacia los clientes y el personal del parque.
  • Obedecer las instrucciones del Control Master/Lady.
  • No molestar ni acosar sexualmente a la clientela o al personal.
  • Ser puntual.
  • Mantener al mínimo cualquier posibilidad de conflictos en horas de trabajo.

2- Clientes:

  • No consumir alimentos ni bebidas alcohólicas antes de subirse a los aparatos.
  • Atender las instrucciones de los Control Masters/Ladies.
  • Mostrar respeto hacia el personal, y eso incluye a los humanoides.
  • Evitar las atracciones extremas si se tienen problemas de salud.

Sobre los humanoides

Tierra de Atracciones Mágicas: el hogar y sus vidas.

Los humanoides vienen de un reinado de otra dimensión llamado “Tierra de Atracciones Mágicas“; es un sitio muy distinto a la Tierra en el sentido que no existen plantas ni animales, sino una especie de “ciudadelas” futuristas y grandes planicies metálicas. Los lagos contienen inmensas cantidades de voltios, la energía que alimenta a los humanoides que habitan esa dimensión.

Generalmente viven en rebaños con diversos esquemas de jerarquías sociales que varían de una especie a otra. Algunos grupos prefieren la vida al aire libre, en las planicies, mientras que otros prefieren habitar un edificio que ellos mismos construyen.

Se comunican con diversos sonidos provenientes de las cuerdas vocales, además de poseer un código muy variado de lenguaje corporal: por ejemplo, en el caso de los martillos humanoides, alzar los pies es señal de ataque o defensa. También el enlazar los talones y rozarlos es señal de amor o amistad (dependiendo de cuanto se conozcan). En el caso de las torres de caída libre, el mostrar los dientes es clara muestra de hostilidad o fastidio, mientras que el roce de narices es un gesto de afecto o deseo.

Suelen darse apareamientos entre humanoides de diferentes especies, siempre que no medien rivalidades naturales. A la hora de escoger una pareja, el humanoide no suele discriminar mucho ni en el género ni especie, lo que implica que no existe ni homosexualidad, ni lesbianismo, ni la heterosexualidad. Todo humanoide es libre de andar con quien quiera, siempre que los cabecillas de los rebaños de ambos humanoides (si viven en uno) lo aprueben y no existan rivalidades naturales.

El Cataclismo

Un día la puerta inter-dimensional se abrió mucho más de lo normal, produciendo un cataclismo de tal magnitud que no sólo destruyó gran parte de Tierra de Atracciones Mágicas, sino también arrastro a cientos de humanoides con rumbos desconocidos. Ninguno supo a donde aterrizaría, sin mencionar las familias y rebaños separados brutalmente por la catástrofe dimensional.

Cómo son los humanoides

Físicamente lucen iguales a los seres humanos, pero ciertos rasgos los hacen demasiado llamativos y poco comunes. Sin embargo, psicológicamente se comportan igual que los humanos: pueden llorar, enfadarse, reír, enamorarse, alegrarse o aburrirse. Algunos humanoides son más temperamentales que otros, y dependiendo de la especie a la que pertenezcan, tendrán un patrón de comportamiento determinado.

Aunque en su mundo natal los humanoides no poseen la capacidad de habla como los seres humanos -sólo pueden emitir sonidos, como los animales-, una vez que escuchan hablar a las personas, aprenden casi de inmediato. Son seres muy inteligentes, capaces de aprender casi cualquier cosa que les enseñen, desde una habilidad, una técnica hasta un idioma extranjero (de allí que existan humanoides capaces de volverse políglotas en poco tiempo).

Físicamente, los humanoides (tanto hembras como varones) tienen el rostro pálido y el resto del cuerpo -del cuello para abajo- negro brilloso, con una textura muy lisa, que aunque no se definiría como “látex” tampoco se definiría como humana. Así mismo, tienen pequeñas hendiduras mecánicas, generalmente en las extremidades como brazos y piernas, así como en la base del cuello. Las manos y los pies son totalmente carentes de uñas.

Las diferencias entre ambos sexos es bastante marcada, a pesar de que los rasgos faciales de ambos son a menudo andróginos. Las hembras humanoides, aparte de tener los párpados pigmentados con el color de su armadura, tienen los labios coloreados también, cosa que no poseen sus congéneres masculinos. Así mismo, el busto (cuyo tamaño variará de acuerdo a la especie a la que pertenezca) también será una clara distinción física, y esto no es excepción: aún cuando se trate de un caso de una hembra humanoide sin mucho busto (como por ejemplo, en el caso de los discos giratorios) éste será lo suficientemente prominente como para distinguir claramente a una hembra de un varón humanoide.

Cada humanoide posee una “réplica” de su forma de máquina en su cuerpo, y es lo que les permite transformarse como tales. La réplica se adhiere a su cuerpo mediante poros de energía situados especialmente en la zona donde va la réplica. Esto les permite a menudo quitárselas y ponérselas según convenga la situación (excepto en algunas especies donde las réplicas van adheridas perennemente al cuerpo, como en las montañas rusas).

El tipo, y dónde tengan dicha réplica variará dependiendo a qué especie pertenezcan; por ejemplo, los martillos humanoides poseen las réplicas en la cabeza y en los pies, mientras que las montañas rusas las tienen a lo largo de todo su cuerpo, como largas cintas envolventes que emulan los rieles. Otros como los discos giratorios pueden tenerla en distintos sitios: cabeza, espalda, cuello, muñecas, cintura o tobillos.

Carecen de estómago, y toda el agua electrificada que ingieren va directo al torrente sanguíneo, donde allí alimenta la electricidad que recubre sus venas y que los protege de hemorragias intensas. Así mismo, poseen células regenerativas capaces de cerrar una herida muy grave en tan sólo cuestión de horas, o mejor aún, cualquier parte de su cuerpo que la pierdan (un brazo o una pierna) podrá regenerarla con sorprendente rapidez (especialmente si es un humanoide sano).

Suelen tener buen sentido del olfato, oído y la vista, aunque algunas especies, como las torres humanoides, los tienen más desarrollados que otros. Sin embargo, todos los humanoides por igual se identifican mucho con olores que perciben, y cada especie tiene un olor corporal que la distingue de otra. También en circunstancias especiales como el celo, el olor cobra una importancia fundamental, ya que las feromonas (que son las responsables de la respuesta sexual) sólo pueden ser percibidas por el olfato.

La muerte, algo que cree virtualmente imposible en los humanoides debido a sus organismos, es algo que sólo puede ocurrir de dos maneras: una caída prolongada, desde mucho más de cincuenta metros de altura, o un objeto sumamente pesado -quizás una viga o una columna- lanzado desde cierta altura.

No obstante, como nadie -excepto los mismos humanoides- está consciente de esto, se les ha creído inmortales.

La transformación

Una de las cualidades que siempre ha deslumbrado a los seres humanos (y la principal razón por la cual los humanoides son contratados en los parques mecánicos) es la habilidad de transformarse en un enorme juego mecánico idéntico a los que se poseen en los parques.

Esta transformación se da gracias a la energía inmensa condensada dentro y fuera del humanoide, y proyectada directamente sobre la réplica adherida a su cuerpo. De esa forma, es capaz de adquirir la forma del juego mecánico al que corresponde su especie y mantenerla tanto como lo desee. Lo increíble es que el humanoide, aún en su forma mecánica, puede controlarlo todo: desde los seguros hasta la intensidad y violencia de sus movimientos, sin necesidad de grandes artefactos administradores de electricidad. Los pasajeros no temerán por accidentes (a diferencia de las máquinas inanimadas) gracias a que los seguros de los aparatos son como las manos del mismo humanoide, el cual, si se le instruye cuidadosamente, puede sostener a todos sus pasajeros con tal fuerza para mantenerlos seguros y entretenerlos.

Generalmente, los humanoides se transforman por varias razones, dependiendo de donde estén y las circunstancias. Cuando estaban en “Tierra de Atracciones Mágicas”, lo hacían en las grandes planicies para “entretenerse” unos a otros, o para organizar grandes competencias en sus formas de máquinas. Además de entretenimiento y competición, la transformación constituye un medio de defensa empleado comúnmente por humanoides con escasos recursos para defenderse en su forma antropomórfica. Así, un disco giratorio pequeño es capaz de atrapar a una gigantesca torre agresiva y arrojarla lejos tras marearla en su forma de máquina.

La única desventaja es que necesitan un espacio amplio y al aire libre, ya que si se trata sobretodo de especies enormes en sus formas de máquinas (como martillos, torres, montañas rusas, radicales o cadenetas) no podrían transformarse bien en un espacio pequeño o techado.

La época de celo

El período de celo o actividad sexual es la señal de que el humanoide ha crecido y es físicamente un adulto pleno. Esta etapa se caracteriza por una ebullición de hormonas que desencadena el deseo sexual y les induce a la búsqueda del placer carnal, y generalmente con cualquier humanoide que encuentren cerca. Aparece por lo general mensualmente, o dos veces al mes, y tiene una duración aproximada de dos días a una semana entera. El celo tiene lugar por igual tanto en hembras como en varones humanoides.

Las señales más evidentes del celo son variadas, desde cambios de humor -se vuelven anormalmente agresivos o demasiado afectuosos-, inestabilidad mental, y la aparición del pene (en el caso de los humanoides varones), que normalmente no es visible por ser retráctil, y una vez que se alcanzó el orgasmo y la excitación se disipa, éste se vuelve a retractar. En cambio, las hembras humanoides (cuyos órganos no son retractiles como los de los varones) segregan un fluido vaginal con un intenso olor que atrae a otros humanoides (hembras y machos).

En “Tierra de Atracciones Mágicas“, el celo no representa problema alguno, ya que cada humanoide tiene su código de leyes. No obstante, en la Tierra, sí puede representar un gran inconveniente precisamente por el código de leyes de los seres humanos, que es radicalmente distinto al de los humanoides.

Para empezar, dada la potencia sexual de un humanoide en celo -que tiene el vigor de aproximadamente veinte hombres con satiriasis- y su poco raciocinio en esos días, se pueden suscitar engorrosos casos de abuso y acoso sexual ya sea hacia el personal, hacia otros humanoides o peor aún, la clientela del parque. En casos como estos, para evitar problemas, el personal del parque los encierra hasta que el período de celo termine.

La reproducción

Los humanoides son mamíferos vivíparos, es decir, la cría se desarrolla en el vientre de la hembra, al igual que los seres humanos.

Cuando se da el apareamiento entre dos humanoides de sexos opuestos, si la hembra queda embarazada, dará luz a un humanoide tras albergarlo en su vientre durante diez meses. Las crías son muy pequeñas y siempre nacen con las réplicas blandas para así no dañar a la madre cuando está dando luz. Una vez en el exterior, las réplicas comienzan a endurecerse paulatinamente.

Generalmente, los apareamientos entre machos y hembras (y cuyo fin sea la reproducción, ya que no siempre es así) suelen ser entre miembros de la misma especie, a fin de perpetuarla. Los humanoides híbridos (aquellos que son el fruto de padres de diferentes especies) son casos que se dan en circunstancias muy aisladas o a menudo traumáticas para alguno de los miembros de la pareja, como lo es la violación a manos de un descontrolado humanoide en celo, o incluso casos en que el que dos humanoides de sexo opuesto han mantenido relaciones y la hembra queda accidentalmente embarazada. En estos casos, los líderes de los rebaños se ven en la obligación de aceptar a la cría durante un breve período de tiempo hasta que esta es capaz de defenderse por si misma. Algunas veces tienen suerte y cuentan con una madre dispuesta a quedárselos y ellas mismas se “exilian” de la manada para poder permanecer con su hijo, pero en otros casos, no se tiene tanta suerte.

El comportamiento de los padres variará de acuerdo a la especie; las torres de caída libre suelen ser buenos padres y madres, a pesar de sus naturalezas violentas y dominantes. Les enseñarán a sus hijos el arte de dominar, y las leyes comunes de sus respectivas idiosincrasias. Los martillos humanoides en cambio suelen ser más desapegados con sus hijos, y les insistirán en que sean independientes, tan sólo enseñándoles lo esencial para sobrevivir.

El crecimiento y la edad

Aunque nacen, los humanoides sólo pueden crecer y madurar hasta cierto punto, ya que no llegan a los que los humanos denominan “la vejez” propiamente dicha. Son criaturas longevas que se conservan bien y apenas se les puede apreciar la edad que tienen; algunas especies incluso lucen muy jóvenes aun cuando cronológicamente les caen un montón de años encima.

Los humanoides no miden sus edades en términos cuantitativos, a diferencia de los seres humanos. Mientras que se afirma “es un hombre de cuarenta años”, en un humanoide sería simplemente la etapa de “madurez”. A continuación se presentan sus etapas de crecimiento y equivalentes en edad “humana”.

  • Humanoides recién nacidos o bebés: es la primera etapa de su vida, y sería equivalente al primer día de nacido de un ser humano hasta el año de edad. Durante esta fase, el humanoide depende de su madre y sus cuidados, y es protegido celosamente dentro del rebaño.
  • Humanoides niños: Equivaldría a las edades humanas de 3-12 años, y se caracteriza por el aumento lento o acelerado de estatura (dependiendo de la especie, si es un disco giratorio, no crecerá muy rápido, a diferencia de las altas, como los martillos, radicales, torres o montañas rusas), una curiosidad incipiente y el desarrollo de los diversos patrones de conducta típicos de sus especies. Es en esta etapa donde ellos aprenden fácilmente cualquier cosa que sus padres les enseñen, razón por la cual muchos humanoides se saben defender y buscar el sustento.
  • Humanoides adolescentes: Es la clásica etapa de la pubertad, muy similar a la de los seres humanos, y equivale a las edades de 14-20 años. Durante esta fase, los humanoides se vuelven muy activos y la curiosidad llega a su punto máximo; la personalidad que adquirieron de acuerdo a su especie y la crianza es aún más perceptible, aunque se vuelven emocionalmente inestables, sobretodo si así lo predispone el tipo de especie al que pertenece.
  • Humanoides adultos: Es la etapa que llega tras el celo, en la cual el humanoide ya se ha desarrollado por completo y es capaz de defenderse por si mismo. El humanoide alcanza su estatura definitiva, y la réplica en su cuerpo finalmente se endurece y se vuelve virtualmente irrompible. Equivalente a los 20-35 años en el ser humano, esta es la etapa donde finalmente se puede apreciar la personalidad “definitiva” del humanoide, conforme su crianza y especie a la que pertenece. Generalmente son mucho más estables (siempre que no estén bajo el influjo del celo) y razonan mejor sus reacciones.
  • Humanoides maduros: La etapa final de todo humanoide, y que equivale a la madurez y vejez de los seres humanos (medidas en edades de 40 años en adelante), con la diferencia de que por más años que pasan, se mantienen igual, y es perceptible solamente por el tipo de olor que emanan. Independientemente de la especie a la que pertenezcan, el aroma de un humanoide maduro es bastante punzante, a diferencia de los adultos, adolescentes, niños y bebés, cuyos olores son mucho menos intensos. A esta edad, ciertos rasgos como la bondad, crueldad, violencia o lascivia suelen re-afirmarse y reflejarse con gran intensidad en todos los aspectos de su vida.

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