As heaven is wide (AresXLucifer) [FIC VIEJO]
Publicado por Selene18 "The Spicy" Darkside & Zuster en Mayo 5, 2008
Bueno, señores… ^ .^ He aquí, pues, por que la gente lo pidió en la votación… ¡Ares y Lucifer! ¡Así es, señores! Pero antes que nada me gustaría aclarar que Ares en este caso está con su auténtica forma de entidad griega, y no dentro de Saga de Géminis, como acostumbramos a verle. Si buscan descripciones, pueden basarse en ese genial art por Marco Albiero. Y Lucifer, naturalmente, es el que todos conocen de la 4rta ova de Saint Seiya.
Bueno, vamos con las advertencias señores:
1- Los personajes aquí usados (Bueno, creo que Lucifer solamente) pertenecen al elenco de Saint Seiya, de Masami Kurumada.
2- Esta historia contiene YAOI. Si señores, YAOI, llámese la gloriosa visión de dos hombres danzando horizontalmente en la cama, haciéndose cositas. ¡Si no les gusta, pues dejen de leer!
3- Esta historia tiene limón, así como sadomasoquismo, violación y humillaciones por doquier. Si son demasiado sensibles… ¡No lean!
4- Letras de “As heaven is wide” por Garbage.
¡Disfruten! ^O^
Atte.
Selene18.
PD: ¡Muchas gracias a aquellos que votaron y que me asesoraron!
As heaven is wide
En la oscuridad de un recinto localizado dentro del imponente palacio de Zeus, Ares, el dios de la guerra, calmaba su creciente y palpitante ira. La sentía envolverle, del mismo modo que lo hacía en las batallas.
Pero aparte de la ardua tarea de calmar su ira, estaba intentando aguantar el dolor de su herido orgullo de dios, a manos de una de los entes más bajos que pudiera existir: Lucifer.
Nothing that you say will release you
Nothing that you pray would forgive you
Nothing’s what your words mean to me
Se llevó una mano al pecho, sintiendo como la ira y la frustración se le revolvían dentro. Tenía que hacer algo, o jamás superaría la cólera provocada por aquellas desdeñosas palabras…
¿Y por que, yo, Lucifer, máxima entidad del infierno, habría de “Pasar la noche” con un mero hijo del todopoderoso Zeus? ¿Con un dios malcriado cuyos placeres son la guerra y nada más?
Nadie, nadie lo llamaba malcriado, y mucho menos un ente como ese ángel. Su belleza no le daba derecho a despreciarle como lo hizo.
-Alguna maldad tengo que hacerte, maldito plumífero coqueto…- murmuraba a la oscuridad; el sudor, ocasionado por la tensión de la cólera duramente contenida, corría por sus sienes y cuello, perlándoselos -Alguna maldad te haré, porque esta tú me la pagas…
Something that you did will destroy me
Something that you said will stay with me
Long after you are dead and gone
Apretó los puños con fuerza. Los nudillos sobresalían, casi blancos. Su mente viajaba a mil por hora, en busca de un plan para derrumbar la reputación de aquel ángel arrogante y bastardo.
-Veamos quien es el más patético, si tu o yo…
Por unos segundos, comenzó a recordar como fue que ocurrió todo; solo así una idea surgiría en su mente…
****************************
Todo comenzó en una reunión que se celebró en el palacio de Zeus, localizado en el centro del Olimpo. Estaban reunidas la gran mayoría de las deidades griegas (Entre ellas Apolo, Atenea, Hades, Eris, Poseidón, Ares, Hermes, Afrodita) junto con las mayores entidades del infierno, comandadas por Lucifer, famoso ángel caído protagonista de las leyendas bíblicas.
Ares, atraído por las anécdotas relatadas sobre dicho ángel, se sintió con la urgente necesidad -rayana en un capricho- de conquistarle. Zalamero, insinuante y con su mejor porte, irradiando seguridad en si mismo, acercóse el dios a la máxima autoridad del infierno.
-Tenga muy buenas, señor Lucifer… Me presento: Soy uno de los hijos de Zeus, Ares, el dios que comanda las guerras.- se inclinó con una reverencia ante Lucifer, el cual reaccionó mirándole de arriba abajo.
-Con que eres uno de los hijos de Zeus…- replicó, sorbiendo vino de una copa. Como quien no quiere la cosa, le tendió la mano al dios. Ares, comprendiendo el mensaje, se la besó.
-Así es, señor.- respondió el Dios, sin dejarse abatir por la actitud de Lucifer. Tenía que tener paciencia para no dejarse vencer. La conquista no era otra cosa sino un estilo de guerra también, cuyo fin, aunque no era exactamente la paz, si lo era el placer y el goce.
Ares miraba las alas del hermoso ángel caído: tenía hermosas plumas tornasoladas, nunca vistas antes. Se veían además suaves, como la seda; permanecían reposando sobre la parte baja de la espalda de Lucifer, pero parecían en algún momento prontas a abrirse.
El rostro del ángel era todo un espectáculo; tenía esa belleza tan inusual, que reflejaba la ambigüedad de ambos sexos, condensados en uno solo ser: los ojos eran de un color celeste muy claro, casi blancos. Carecía del brillo humano, pero tal cosa era por su condición sobrenatural, amen de diabólica. La piel era pálida, como marfil, y tersa como la más exquisita de las sedas. Los rasgos eran perfilados, cuidadosamente tallados. Y su cabello, blanco platino, tan sedoso como las plumas de sus alas.
Oculto entre tanto manto estaba su cuerpo. A juzgar por lo escaso que había visto de sus brazos, el resto era tan pálido como su propio rostro. Aquello no apaciguó las ganas del dios, el cual le parecía aun mas tentador descubrir la fisonomía de aquel ángel oculta entre la tela y la armadura.
If flesh could crawl my skin would fall
From off my bones and run away from here
Lucifer, coqueto y un poco arrogante, volvió a sorber vino. Ares le acompañó con otra copa.
-Así que vos sois el ángel del cual se habla en la Biblia de los católicos.- comenzó a decir, buscando entablar conversación -Pero si me permite preguntar, señor, si no es mucha la curiosidad ¿Por qué alguien de tan suprema belleza ha sido expulsado del cielo, que es ahí donde debería estar?
Los ojos de Lucifer destellaron fuertemente, fijándose en los ojos castaños oscuros de Ares. Fue un destello de protesta silenciosa ante su impertinencia.
-Deberías investigar en la “Biblia”, mi estimado “Ares”…- dijo, en tono desdeñoso, dándole la espalda -porque me temo que no he de contestarte tal pregunta. Además, si tanto decís que has leído de mi, entonces tal pregunta no entra en nuestra conversación.
Al dios le irritó aquel desdén unido a aquella prepotencia por parte de Lucifer. Pero dispuesto a no dejarle ganar, se tragó un poco su soberbia -de la cual tenía también una buena dosis de reserva- y volvió a insistir.
As far from god, as heaven is wide
As far from god, as angels can fly
-De acuerdo señor, siento haberle molestado con mis preguntas…- los ojos castaños de Ares destellaban -No volverá a pasar.
El ángel caído se volvió hacia el, con una media sonrisa.
-Así esta mejor, Ares- le sonrió, mostrándole dos grandes caninos -dime una cosa… ¿No te aburre estar en una guerra constante?
Obviamente, esta pregunta era devolviéndole la impertinencia de hace un momento. Así lo pudo percibir el dios, de modo que cuán jugador de Rugby preparándose para recibir el balonazo entre manos, le replicó:
-Por supuesto que no, mi señor Lucifer. La guerra es uno de mis mayores placeres…- sus ojos castaños seguían brillando -No hay nada más excitante que oír los gritos de guerra de las hordas enemigas, el choque de las armas, y sentir además la sangre que baña tu cuerpo tras herirlos de muerte…
Lucifer se limitó a clavarle los ojos. Claro, le gustaba el modo de ver las cosas por parte de este dios; era sanguinario y despiadado, como el peor de los demonios que comandaba en el infierno… pero había algo en el que detestaba; un aire de irresponsable e impulsiva juventud…
-Es cierto, a mi también me gustan las guerras, Ares…- repuso, luego de unos minutos de silencio -Nada mejor como el caos que generan, sin mencionar el dolor y los premios que obtienes: botines preciosos, conquistas de territorios, y el más preciado de todos, el poder sobre el enemigo derrotado.
Entre más hablaba Lucifer, más eran las ganas que sentía Ares de tomarlo; sin duda alguna, la mejor de las batallas: la guerra por tenerlo entre sus sábanas, jadeando y gimiendo. Si señor, su victoria sobre ese hermoso ángel. Y no importaba qué, pero iba a obtener esa victoria a como diese lugar.
-Así es, señor Lucifer- replicó el Dios -Ese es el más grande de los premios…- fijó sus ojos castaños en los celestes de Lucifer. Mientras se miraban, la música invadió el lugar.
- ¿Me concede esta pieza, señor?
El ángel pareció ponderar largo rato su oferta. Finalmente contestó con cierto dejo arrogante:
-De acuerdo. Solo… no vayas a pisarme los pies.
Esto enfureció por unos segundos a Ares, pero trató de armarse de paciencia. Bailaría con el, y le haría desearle, si señor…
La pista de baile se inundó de la música, y muchas deidades, entre risas, se tomaron de las manos para entrar a bailar, llenas de júbilo. En el centro estaba Ares con Lucifer. Vistos juntos, no eran muchos los centímetros de diferencia entre los dos; ambos eran muy, muy altos.
If holy is as holy does
This house will burn straight down to hell
Take its conscience with it as it falls
Con mucha seguridad en si mismo, Ares tomó de la mano a Lucifer, quien no dejaba de mirarle divertido. Colocó la mano en su cintura y lentamente danzaron a todo lo largo de la pista.
Poco a poco, las parejas se apartaban, hasta dejar solos a las dos entidades danzantes; algunos murmuraban, sorprendidos, ya que el rumor sobre la bisexualidad de Ares estaba ampliamente difundido. Sin embargo, el verlo danzar de aquella manera, con esos contoneos tan insinuantes con aquel ente infernal, no pudieron evitar quedarse asombrados.
Finalmente la música cesó, y todos aplaudieron a los dos bailarines. Tanto Ares como Lucifer se miraron.
-Parece que les agradó.
-Ni que lo digas.- dijo Lucifer, arrogantemente y sonriéndole descaradamente a Ares -Es que como soy yo, claro, tenía que gustarles.
- ¿Otro trago?
- ¿Por qué no?- Ambos fueron a servirse mas vino, luego volvían a sentarse cómodamente para reiniciar su conversación.
-Bailas muy bien, Ares…- afirmó Lucifer -Pero no mejor que yo, claro está.
El dios tragó en seco, intentando hacer caso omiso de las arrogancias del ángel, pero sentía que poco a poco la paciencia se le estaba acabando; y la paciencia no era precisamente su principal virtud.
-Gracias, señor Lucifer. En efecto, usted también baila muy bien. ¿Oyó esos aplausos?
-Así es…- repuso el otro, sin bajarse los humos para nada -Y todos esos aplausos, naturalmente iban para mi hermosa persona.
<<Maldito presumido…>> Pensó Ares, bloqueando su mente para que el otro no espiara sus pensamientos. Armándose de todo el valor que tenía dentro, el dios inquirió.
-Señor…- Ares tanteó el terreno, buscando las palabras adecuadas, más Lucifer parecía no prestarle mucha atención; continuaba sorbiendo su vino, con las piernas largas cruzadas lánguidamente.
-Señor… ¿Le encantaría pasar una noche conmigo?
Se hicieron unos segundos de silencio tormentoso. Lucifer parecía estar tragando con fuerza, al parecer, impresionado con lo que oyó. Finalmente soltó una carcajada estruendosa, desde el fondo de sus pulmones.
- ¡Que buen chiste, Ares! ¡No sabía que tenías tan buen sentido del humor!
Las cejas de Ares, gruesas y viriles, se trabaron en un profundo ceño. Los ojos castaños chisporrotearon, pero de ira.
Nothing said could change the fact
My trust was blind, you broke the pact
If god’s my witness god must be blind
-No señor, no bromeo. Es en serio…- sintió que su boca iba muy rápido -Es que vuestra belleza me ha cautivado por completo, que simplemente bailar con usted no ha sido suficiente para mi.
El ángel volvió a carcajearse. Luego su expresión se distorsionó en una que mezclaba soberbia y burlona.
- ¿Y por qué, yo, Lucifer, máxima entidad del infierno, habría de “pasar la noche” con un mero hijo del todopoderoso Zeus? ¿Con un dios malcriado cuyos placeres son la guerra y nada más?
Aquellas palabras, pronunciadas con arrogancia y burla, amén de desdén, acabaron con todo vestigio de paciencia que Ares hubiese abrigado. El dios se puso en pie, furioso, y escupió:
-Eres un bastardo arrogante, amen de imbécil.
-Y déjame decirte que para ser dios de la guerra, eres un mocoso hijo de papá que a lo mejor ni guerras haces, y todo lo que hablas son fanfarronadas, bravatas de tu psique infantil…- contraatacó Lucifer, con su tono burlón -Y además… eres patético.
Los ojos de Ares se tornaron coléricos, y su boca se retorció en una mueca iracunda.
-Patético serás tu y los de tu raza, Lucifer.- retrucó con voz tensa -Y créeme que esto no se quedará así. Mejor ve cuidando tus espaldas “plumífero andrógino”.
Rápidamente, y sin darle oportunidad de contestar, Ares se alejó rápidamente. Se aseguró de irse a un lugar fuera de los ojos de Lucifer, de modo que pudiese pensar con claridad como vengarse…
*********************
Cuando los recuerdos del previo desdén acabaron su pasmosa marcha en la mente de Ares, esta dio luz a muchas ideas vengativas.
Una de ellas era tomarlo a la fuerza. Ir y jalarlo de las greñas. Total ¿Que tan poderoso sería? Otra idea era extorsionarlo, pero eso implicaba buscar un punto débil por donde agarrarlo; y considerando que no sabía nada de él, entonces la idea no era muy recomendable ni factible.
Sin embargo, una tercera vino: colocar un brebaje en su vino… Sí, el que tanto disfrutaba. De ese modo, lo tendría a su entera disposición.
¿Pero como poner el brebaje sin que se diese cuenta?
Agazapado aun dentro de la segura oscuridad, Ares le dio vuelta a la idea; era menester que Lucifer no se diera cuenta, o se iría todo abajo.
If flesh could crawl my skin would fall
From off my bones and run away from here
Pasaron varios minutos, hasta que recordó que dentro del palacio había una bodega con poderosas pociones que tenían diferentes efectos. Si mal no recordaba, quedaba a unos pasos de donde el mismo se hallaba.
Como sombra, el dios se escabulló ágilmente por los oscuros y silenciosos pasillos, sin siquiera dejarse sentir ni escuchar los pasos. En menos de lo que cantaba un gallo, estaba dentro del pequeño almacén divino.
Revisó las estanterías, leyendo etiquetas, hurgando entre frascos y libros. Finalmente halló lo que tanto buscaba: un brebaje preparado por Afrodita y su hijo Eros; consistía en un encantamiento líquido, cuyo aroma embriagador incitaba a tomarlo. Posteriormente, los efectos eran debilidad corporal, leve somnolencia seguida de intenso deseo sexual.
-Has trabajado estupendamente con tu hijo, querida Afrodita…- Murmuraba Ares, guardándose el frasco bajo la túnica -Es la fórmula perfecta para violar.
Con el mismo sigilo, abandonó el lugar, no sin antes dejar todo tal cual estaba, para evitar que se diesen cuenta que hubo alguien allí.
*****************
La fiesta proseguía, como si nada hubiese pasado. Las luces y la música aun podían escucharse.
Paso dos del plan: Poner el brebaje en la jarra donde sirviesen el vino de Lucifer… ¿Pero como lo sabría?
Miró atentamente a todos lados. Observaba a los meseros ir y venir, con grandes bandejas. Usando sus artimañas, se acercó a un grupo de copas servidas. Mientras lo hacía, oyó a un hombre ordenarle a otro:
- ¡Llévale esa copa especial al señor Lucifer!-
<< ¡Es mi oportunidad!>> Pensó Ares, y rápidamente volcó el brebaje en la copa. El aroma intenso flotó en el recipiente, y luego se mezcló uniformemente.
-Una copa especial para Lucifer…- replicó el mesero, cogiendo la bandeja. Ares, agazapado, pudo observar como se la entregaba al ángel en persona. Rió por lo bajo.
<<Ahora si te voy a poner a gozar, plumífero andrógino…>>
As far from god, as heaven is wide
As far from god, as angels can fly
- ¿Oh?- inquirió Lucifer, recibiendo la copa - ¿Para mi?
-Así es. Cortesía de la casa.- replicó el mesonero con sencillez. El ángel sonrió con toda la cara.
-Mmmmm…- Exhaló un suspiro casi ronco -Es un vino excelente… ¿Proviene del templo de Dionisio, no?-
-Si señor. De hecho nuestro vino es cortesía de él.
-Como lo imaginé…- Lucifer se relamió los labios con evidente placer -Gracias, muy amable.- Y le hizo un gesto despectivo para que se fuera.
Aún desde su escondite, Ares vigilaba al ángel caído, asegurándose de que bebiera hasta la última gota de la copa. El verlo ir degustando el vino, ver como el líquido se deslizaba por su garganta, así como su evidente placer en el rostro, hizo que el dios se excitara nuevamente y olvidase la cólera que sintió hace unos minutos. De hecho, involuntariamente, llevó su mano a la entrepierna.
Lucifer volvió a relamerse cuando acabó la copa. Lamió los bordes sugerentemente hasta dejarla completamente seca, sin rastros del preciado líquido.
-Mmmmmm… Exquisito… delicioso…- decía el ángel, ahora estirándose en el sofá, con movimientos lánguidos. Pasó unos segundos recostado, con los ojos cerrados.
Fue ese momento el cual Ares consideró el apropiado para hacer su reaparición triunfal.
Lentamente salió del pasillo oscuro y volvió a recorrer el hall de la fiesta. Iba a paso normal, ni veloz pero tampoco remolón. Lucía en su rostro su habitual sonrisa torcida.
<<Puedo levantar a ese tipo, mis músculos son fuertes.>> Pensaba Ares, acercándose al cómodo sillón donde yacía Lucifer. El ángel no se había movido ni un milímetro. Ni siquiera había abierto los ojos. Ares recordó que uno de los efectos del brebaje era leve somnolencia.
-Hola, plumífero.
La voz despertó al ángel. Medio abrió un ojo. Pero cuando lo hizo, vió todo borroso.
-Qué demonios…- Murmuró, tratando de sentarse - ¿Qué diablos me sucede?
El dios soltó una risita.
- ¿Cómo te sientes, plumífero coqueto? No tienes buen “aspecto”.
Lucifer masculló por lo bajo.
-Eso no es de tu incumbencia, dios malcriado…- forzó una mueca -Ahora largo de mi vista.
Pero Ares no se movió ni un centímetro. De repente dos musas se acercaron al ángel.
- ¿Señor, se encuentra bien?
-No, él no se encuentra bien, queridas musas…- Cortó Ares. Fingiendo solicitud, se acercó a Lucifer aun mas -de hecho, estoy por llevarlo a descansar a una de estas habitaciones…-
Las musas, sin saber las intenciones de Ares, le dedicaron una mirada preocupada.
-Oh señor, por favor, hágalo, para que se recupere…
-Naturalmente que sí…
Haciendo gala de su fuerza, Ares tomó el cuerpo del ángel en brazos. No pesaba para nada… era muy liviano.
<<Justo como un ángel…>> Pensó, aunque en definitiva, Lucifer seguía siendo un ángel, aun caído.
-Suéltame Ares…- Murmuró. Intentó forcejear con él, pero por alguna razón, no podía hacer movimientos bruscos. Sentía los miembros adormecidos.
-De nada te servirá luchar, Lucifer…- Murmuró Ares, con la mirada ahora entre furiosa y malvada -Apuesto a que no te sientes bien y no puedes coordinar bien tus movimientos ¿no?
El ángel asintió levemente.
-Oh, si señor… no puedes moverte ni un milímetro, Lucifer…- Seguía diciendo Ares. Iba caminando por un corredor oscuro, cuyo final era una puerta aislada.
- ¿Y como sabes tan bien cómo me siento, Ares, mocoso del Olimpo?
-Pues…- repuso este, abriendo la puerta con un pie, y cerrándola luego tras de si. Cuando estuvo frente a la gran cama, arrojó a Lucifer con fuerza sobre ella. El ángel resopló.
- ¿Cómo te atreves a arrojarme en la cama como un saco de papas?- alzó a duras penas la vista - ¿Qué acaso el imbécil de tu padre no te enseñó modales?
-Luci, Luci…- se burló Ares - ¿Cómo insultas así al que te invitó cordialmente a firmar un pacto que te conviene? Eso está malo, malo ¿sabes lo que podría pasarte a ti y a los de tu clase si yo le digo esto a mi padre?
- ¿Y quien va a creerte, mocoso? ¿Crees acaso que no sé que vives lejos del palacio de tu padre por que el y tu madre te detestan por ser como eres?- le espetó Lucifer, a lo que Ares se carcajeó. El Dios se sentó en la cama, junto al ángel que yacía acostado, con las alas esparramadas. Comenzó a juguetear con las plumas de estas.
-El hecho “de” no significa “que”, plumífero arrogante…- respondió el Dios, dando masajes en la punta de las alas -ellos aun me escuchan, aunque no lo creas. Llevamos una relación distante, eso es cierto. Pero eso no implica que YO, Ares, Dios de la guerra y la matanza, no pueda seguir viéndoles de cuando en cuando…- notó como la cara de Lucifer cambiaba cuando este le masajeaba los delicados músculos de las alas, por lo que intensificó la caricia, empleando la palma de su mano -Además… el hecho de haber sido invitado aquí no te dice algo… ¿Luciferito?
A lo que el otro solo pudo mascullar, con desprecio.
-No ensucies mis alas con tus hediondas manos…
As far from god, as heaven is wide
As far from god, as angels can fly
-Eso no era lo que tu rostro reflejaba cuando mis manos acariciaban tus plumas…- repuso Ares, en voz baja y zalamera -estás bajo mi poder, Lucifer. A mi merced…
La sonrisa de Ares lucía macabra en la oscuridad. Con una mano siguió tocando un ala, y con la otra el pecho del ángel, que yacía acostado, ahora suspirando con las caricias.
-Eso… Así, Lucifer…- aún a oscuras, podía percibir perfectamente donde tocaba. Con los dedos diestros, recorrió el cuerpo del ángel, tanteando la tela, así como la armadura, sobretodo las imponentes hombreras y el peto, las cuales al parecer, sujetaban la capa que le cubría -Muéstrame que tanto del pecado sabes…
-Quita tus manos de mí, Ares…- murmuró el ángel; soltó una leve exclamación cuando el Dios tanteaba entre el peto y las hombreras, buscando quitárselas. Cuando sus dedos se introdujeron en algún recoveco, se oyó un leve clic metálico. Como resultado, las hombreras cayeron, y el peto se aflojó, liberando así la capa, haciéndola fácil de quitar.
-Me pregunto como alguien como tu cubre su cuerpo de esta manera…- Susurraba Ares, colocando todo aparte, en el suelo, donde no estorbara. Ahora solo faltaba retirar la capa… ya todo sería más fácil.
Lentamente fue quitando la tela, y los hombros, así como los brazos pálidos de Lucifer quedaban expuestos. Notó divertido que cargaba en vez de pantalón un gran faldón largo que cubría sus pies.
El ángel veía todo borroso; sentía una gran debilidad corporal apoderarse de sí y no podía mover sus extremidades en absoluto. Esto le llenó de frustración al no poder reaccionar, ya que era obvio que Ares ahora se aprovechaba de eso para hacer de las suyas con su cuerpo.
El dios se sentó sobre Lucifer, acercando su rostro al suyo. Acarició la perfilada y pálida nariz del ángel, el cual reaccionó ladeando la cara.
Nothing that you say will release you
Nothing that you pray would forgive you
Nothing’s what your words mean to me
- ¿Quieres saber qué fue lo que tomaste…?- inquirió Ares, tomando su mentón para obligarlo a verle.
-Es más que obvio que tú tuviste que ver en esto… ¿qué diablos echaste al vino?
-La pócima de Afrodita, una de mis amantes…- susurró Ares -fue preparada por ella y su hijo Eros…
- ¿Qué…?
-Así es, Lucifer…- con voz ronca y acariciante, le comenzó a explicar los efectos del brebaje -Primero sentirás somnolencia y una debilidad general en tu cuerpo… de hecho, es lo que sientes ¿no es así?- Le lamió la tersa mejilla lascivamente -Luego sentirás como tu cuerpo arde, rogando por tener un poco de satisfacción sexual…
-No estoy tan desesperado, imbécil…- dijo en voz baja. Sintió sus brazos desnudos ser rozados por las manos del dios, y no pudo reprimir un suspiro deseoso. Pero cuando entreabrió los labios para suspirar, Ares se le abalanzó encima. Con un gesto ahora posesivo y algo rudo lo besó, obligándole con su lengua a abrir la boca y darle paso.
Something that you did will destroy me
Something that you said will stay with me
Long after you are dead and gone
De comienzo Lucifer movió la cabeza, buscando zafarse de aquel horrible beso. Le parecía una humillación ser besado por ese dios malcriado y berrinchudo. Y lo peor, que no pudiese reaccionar.
Una de las manos de Ares, que antes se recreaba en la tersura de sus brazos, se abalanzó sobre su garganta y se cerró suavemente en torno a ella, cortándole el aire.
-Si no abres la boca no podrás respirar…- susurró, con voz lasciva -Vamos…-
Por unos segundos, el ángel caído se sintió ahogarse levemente, por lo que se obligó a respirar. Mientras hacía esto, Ares lo seguía besando, planeando cada roce en su boca, de modo que azuzara el deseo que bien sabía que Lucifer se empeñaba en esconder.
<<Maldito seas, Ares… ¿Cuál será tu maldito punto en todo esto?>> pensaba Lucifer, haciendo esfuerzos por resistirse a la insistente lujuria de Ares, pero notaba con horror que poco a poco se estaba haciendo mucho más sensible a sus caricias.
La mano que estaba cerrada en torno a su cuello lo abandonó. Ambas se posaron en su armadura, la cual cubría la nívea piel de su pecho. Lentamente la abrió por el medio, revelando poco a poco la tan exótica y deseable dermis. Lucifer emitió un quejido de protesta.
-Qué piel tan suave tienes, Lucifer…- Musitó Ares, acariciando su pecho desnudo a palma abierta -Tan tersa, pálida, incitadora al pecado, como todo tú…
Lucifer se mordió el labio. Ares lo estaba atacando con su principal arma, su propensión a los pecados. Volvió a revolverse en sus brazos, tratando de soltarse, pero Ares seguía sin querer soltarlo, tocando sus puntos más sensibles con caricias muy suaves.
If flesh could crawl my skin would fall
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-Imagino que las caricias rudas son las que has sentido todo el tiempo, Lucifer… Concluyo entonces que seguramente eso esperas de mi- Ares hizo un gesto de fingido de pensar -Bueno, normalmente te haría eso, pero tratándose justamente de ti, que estás habituado a eso, no lo haré. No tendría gracia ¿sabes? Así que te torturaré con algo a lo que, aunque no estoy habituado para nada, puedo hacerlo cuando me provoque…
- ¿De que demonios hablas?- preguntó Lucifer.
-Hablo de esto…- Replicó Ares, acariciando con sutileza la mejilla del ángel. Luego la rozó con suavidad, usando sus labios. Con deleite vio como esa piel reaccionaba inmediatamente -Es algo llamado… “dulzura”.
- ¿Qué?- Lucifer se alteró visiblemente - ¡No me insultes con eso!
Trató de moverse, pero el Dios le sujetó las muñecas.
-No, no, no, Lucifer, así no puedes jugar a MI juego…- Siguióse el dios susurrándole con voz zalamera. Ardió por un momento su energía, inmovilizando las muñecas del ángel, las cuales ahora estaban por encima de su cabeza.
- ¡Odio la dulzura y lo sabes bien!- Exclamó el ángel, sin dejarse vencer.
-Lo sé, Lucifer, lo sé… sé que este ángel caído que tengo a MI merced odia todo lo relacionado con amor, ternura y cariño…- Ares rió un poco -Personalmente tampoco son de mi agrado, pero si se que mi presa las detesta puedo usarlas en su contra…
-Maldito seas…
-Oh sí, sí que soy maldito, Lucifer… no en vano soy el supremo dios de la guerra, y el más hijo de puta de todo el Olimpo. Ni mi tío Hades me iguala en maldad.
-Deja de fanfarronear, mocoso del Olimpo…- masculló el ángel - ¡Si lo que quieres es violarme, pues hazlo de una jodida vez y déjame en paz!
- ¿Quieres que te viole…?- Ares soltó una carcajada -Violarte es poco, Lucifer, aunque pensándolo mejor, ya que eres el Supremo en el infierno, seguro eres TÚ quien viola a los de más bajo rango. Claro, es la ley del más poderoso, la cual también es MI ley, por lo que en pocas palabras, TÚ NUNCA has sido violado. Por lo tanto, eres…- se relamió los labios obscenamente mientras saboreaba la palabra -V-I-R-G-E-N…
- ¡No me insultes con esa palabra!- Gruñó el ángel - ¡Para mi no existe tal cosa!
<<Esto es ridículo…>> pensaba Lucifer, viendo los ojos de Ares <<Tengo que salir de aquí…>>
As far from god, as heaven is wide
As far from god, as angels can fly
-No me vengas con eso, por que la virginidad nada tiene que ver con la “religión”…- le dijo con sarcasmo -Ser virgen es simplemente no haber tenido sexo, el cual incluye, naturalmente, ser penetrado.
La palabra azuzó nuevamente la ira de Lucifer, dándole fuerzas momentáneas para luchar, pero Ares rió.
-Luci, Luci….- delineó el perfil del ángel con un dedo -Relájate. Te gustará. Te lo haré sentir en toda su expresión, y te escucharé rogar por más…- dicho esto, las caricias se intensificaron en su pecho. Con dedos habilidosos, el dios guerrillero acarició los níveos pezones, de un color gris pálido en contraste con la piel blanca. Veía con deleite como reaccionaban, poniéndose erectos como rocas.
Echó una ojeada al rostro de Lucifer: estaba contraído, no de dolor, sino de placer duramente contenido. Estaba claro que el ángel en cuestión no quería dejarse vencer. Acarició las grisáceas aureolas con suavidad.
-Disfrútalo, Lucifer. La sustancia que tienes en el cuerpo te obligará.
Oyó un leve gemido de placer, y sus ojos brillaron de lujuria. Acercó su boca de nuevo a la de Lucifer, besando esos labios tersos y deseables. Poco a poco, el ángel dejaba de poner resistencia. Lo notó porque dejaba que sus labios se unieran, y ya no ladeaba la cabeza como antes.
Cuando se separó, con un hilo cristalino de saliva de por medio, el otro gimió, con los ojos cerrados. Ares lo detalló, con ojos deseosos: sus labios, entreabiertos, estaban brillantes; sus párpados eran del color de las fresas, y sus largas pestañas caían. Coronando su expresión tenía un notable arrebol por debajo de sus ojos, y que se extendía por todo el puente de la nariz.
Era el arrebol de la excitación, del placer carnal, la señal inequívoca del goce sexual.
-Estás excitado Lucifer. Lo disfrutas, puedo leerlo en cada rasgo de tu precioso rostro…
As far from god, as heaven is wide
As far from god, as angels can fly
El otro le respondió con un gemido ronco. Ares lo interpretó como uno de placer. Procedió lentamente a desvestir al ángel. Alzó el faldón oscuro, descubriendo unas piernas largas, formadas y muy antojables. El dios acarició con placer los muslos, en especial la cara interna. Notaba que el ángel no llevaba nada más debajo. Estaba desnudo por debajo de esa túnica. Ares se puso a pensar que había estado así toda la noche, y se excitó aun más. Tomó las caderas del ángel y se las alzó, dejando al descubierto toda su zona íntima. Oyó como gemía ahora en protesta.
-Estoy seguro que como te sientes ahorita conmigo se habrán sentido los miles a los que observaste así…- Sostuvo sus caderas aún en alto mientras miraba su virgen abertura -¿Te perturba que el “mocoso” del Olimpo mire lo más privado de ti de este modo?- decía en voz baja y zalamera. El otro meneó la cabeza.
-Basta, deja de verme de esa manera… ¡detén esta humillación!
-Calmadito, que cuando sientas aun mas placer, te olvidarás de tu orgullo. Lo sé, por que alguien como tú puede ser capaz de caer bajo, muy bajo…
Con una de sus fuertes manos, sostuvo la cadera de Lucifer, y con la otra buscaba los labios tersos del otro para introducir sus dedos y humedecerlos en saliva.
-Cuidado si me muerdes, Lucifer, por que puedo dejarte estéril de por vida, y sin oportunidad de cogerte a otros…
Otro gemido de protesta, y los labios acogieron sus dedos. Ares los movió en su boca adentro y afuera, hasta que estaban chorreantes. Luego los introdujo en la virgen entrada de Lucifer. Este emitió no un gemido, sino un gruñido de notoria incomodidad.
-Saca… saca tus dedos de mí…
-No. Vamos, siéntelos, siente tu saliva ahora lubricarte…
- ¡Que los saques he dicho!
Con una mueca perversa, introdujo un tercer dedo, doblando ahora la incomodidad. Lucifer sentía una punzada de dolor al sentirse dilatado. Al mismo tiempo, su interior rechazaba esos dedos extraños, contrayéndose en torno a ellos y frenándoles el paso.
-No pienses que esto durará mucho, Lucifer. Pronto te contraerás deseando algo grande deslizarse dentro de ti… algo mejor que los dedos…
- ¡Deja de hablarme de esa manera!- Exclamó, incómodo. El dios incrementó el movimiento de sus dedos. Gradualmente fueron moviéndose con mayor facilidad, lo que incitaba ahora al placer. Introdujo lentamente un cuarto dedo.
-Voy a hacerte sentir tan bien que pronto olvidarás esa arrogancia tonta que te caracteriza. El “mocoso” del Olimpo te traerá tantos orgasmos que luego no dejarás de venir a mi. No podrás rechazarme nunca más…
If holy is as holy does
This house will burn straight down to hell
Take its conscience with it as it falls
- ¿Y por qué tantas ansias de aprobación por mi parte, Ares?- inquirió de repente Lucifer - ¿Por qué demonios me obligas a “aceptarte”? ¿¡Qué te cuesta dejarme en paz con mis asuntos!?
El dios no respondió; bajó las caderas del ángel, dejándolas reposar en la cama, pero sin sacar sus dedos. Su boca rápidamente atendió el gran miembro, que estaba erecto en toda su expresión. Esto silenció a Lucifer, el cual, debido a las sensaciones intensas a las cuales era sometido, le impedía seguir hablando.
<<No puedo pensar… Estas sensaciones, este placer que siento. No puedo pensar correctamente… no puedo pensar claramente…>> pensaba el ángel caído, con los ojos cerrados. Su boca se abría ya involuntariamente, dejando salir melodiosos gemidos lujuriosos. Sus manos, aun sujetas con el cosmos maligno de Ares, se contraían.
Ares engulló su sexo, sin previo aviso. Movió su boca lentamente e incrementó el vaivén de sus dedos, haciendo movimientos lentos pero profundos y firmes. Pronto el interior de Lucifer se tornó tan ardiente como el infierno mismo del cual provenía. Se sacó el miembro de la boca y sonrió, relamiéndose.
-Tienes un sabor exquisito, Luci. Eres todo un manjar… ¡del infierno!
-Basta de tonterías Ares, termina con esto… ¡YA!
-No, no, no… Lucifer, YO decido cuando terminar…- pasó su lengua a lo largo del miembro -YO decido cuando esto estará terminado.
Repentinamente, Ares se puso en pie y se bajó momentáneamente de la cama. Ahora los ojos de Lucifer reflejaban aprensión. El dios iba y venía. Hasta que vió entre sus manos un objeto alargado. E inmediatamente supo con que intención el lo buscaba.
-Mira esto, Lucifer. Es mi lanza. Y esta ansiosa por probarte ¿Sabes?-
El largo del arma era casi 1,65, y terminaba en una gran cuchilla. Posiblemente esa hojilla habría derramado muchísima sangre, del mismo modo que lo hicieran los poderes de Lucifer.
Ares acercó la hoja a sus propios labios y la lamió obscenamente, a los ojos del mismo Lucifer. Luego de hacerlo, la acercó al pecho del ángel.
-Puedo desmembrarte ahora mismo. Cortar tus alitas, degollarte y ver como mueres en cuestión de segundos…- todo lo decía con voz suave, lo cual era aun mas aterrorizante -Puedo también castrarte y dejarte eunuco de por vida. No sentirías otro placer que el de cogerte por detrasito. O quizás…- Alzó la cadera de Lucifer nuevamente -… Quizás quieras sentir esto…- Apuntó con el mango del arma directo entre las nalgas del ángel. Las protestas no se hicieron esperar.
Nothing said could change the fact
My trust was blind, you broke the pact
If god’s my witnesss, then god must be blind
- ¡CESA ESTA LOCURA ARES! ¡SI NO LO HACES, CRÉEME QUE TE IRÁ MAL!
-Esa no es la respuesta que quería oír- susurró el dios y de golpe adentro el arma dentro del cuerpo del ángel, moviéndola. El grito de dolor que Lucifer dejó oír casi llevó a Ares al borde del orgasmo.
- ¿Quién iba a creerlo? A ti, el ente maligno, gritando de dolor como el propio ángel que una vez fuiste…- introdujo varios centímetros más de la lanza -Pero está bien. Me gusta oír que sufres con esto. Después de todo, es parte del precio que has de pagar por las repetidas humillaciones que me hiciste pasar en el Hall hace unos momentos ¿no? Lo justo, justo es, Lucifer.
- ¡Pues escríbelo que luego de esto te buscaré para arrastrarte por el barro antes de matarte!- protestó el ángel. Tenía la frente pálida perlada de sudor, y el arrebol ahora era color carmesí. Ares contempló aquello con una sonrisa. Dejó la lanza metida en el cuerpo de Lucifer y se acercó para encarar sus ojos.
- ¿Qué fue lo que dijiste?- murmuró, tomándolo brutalmente del mentón - ¿Que vas a humillarme antes de matarme?- Hizo una pausa - ¿Eso fue lo que me dijiste?
- ¡Sí, y qué!
Ares meneó la cabeza.
-Malo, malo, Lucifer. Sabes que no te conviene ni meterte conmigo, ni meterte con los demás dioses. Somos muchos más de lo que eres tú y tu ejército de demonios. Mi padre podría hacer una almohada de plumas con tus alitas ¿sabes? Y yo podría venir a cogerte todas las noches, satisfacerme contigo y luego dejarte pudriendo en una celda fría, cortesía de mi tío Hades…
Todo esto lo decía no solo con voz fría, sino con suavidad, susurrando. Como lo que siempre se oía de Ares eran los gritos de guerra, el simple hecho de oírle hablar así era mala señal.
-Así que mejor será que te relajes, disfrutes, y dejes esas ideas tontas de matarme después. Es posible que para el final de todo esto yo te guste, y regreses por más…
- ¡JAMAS!- exclamó Lucifer - ¡JAMAS! ¿Me oyes? ¡NUNCA!
Ares lo silenció con un beso de lengua. Remató mordiendo un poco el labio inferior del ángel.
-Ya no hay más nada que discutir, Lucifer. Todo está decidido, y hagas lo que hagas, no funcionará. Ahora mejor guarda tus energías para satisfacerme…
Ares llevó sus manos a la lanza metida en el ano de Lucifer y la movió, ahora con suavidad, tormentosa lentitud. El ángel gemía, ya sin poder contenerse.
-Siento que estoy mancillándote Lucifer. Después de todo, sigues siendo un ángel, aun cuando mores en el infierno.
El otro meneaba la cabeza, negando las palabras de Ares.
- ¡Que no soy un ángel!
-Oh Lucifer… ¿Te molesta que te recuerde quien fuiste una vez?
Lucifer se retorcía en la cama, tratando de bajar sus caderas, pero Ares no le dejaba. Se las mantenía en alto colocándoselas sobre sus piernas.
Take it back, I dare you, take it back
No you can’t?
You should have thought of that
What’s inside a man that goes so wrong?
-Ya no eres virgen, Lucifer, aunque esto fuese aun más delicioso si fueses un auténtico ángel del paraíso…
Bruscamente sacó la lanza del cuerpo de Lucifer, para luego meterla con igual brusquedad. El ángel se estremeció violentamente, sintiendo como todo su interior palpitaba, parte dolor y parte de placer. El pecho se le agitaba en rápidas respiraciones. Tenía la boca entreabierta y los ojos cerrados.
<<Esta horrible sustancia me tiene caliente. Y lo peor es que aumenta ¡no baja!>>
-Dime una cosa, Lucifer… Tienes una boquita muy sensual… ¿Haces algo mas con ella, aparte de comer, emborracharte y gritar?
Lucifer lo miró algo desconcertado con la pregunta. Era obvio que no caía en lo que Ares le insinuaba.
-Tendré que ser un poco más explícito…- susurró el dios; le dejó la lanza introducida en su cuerpo, para levantarse y comenzar a desabrocharse la túnica, revelando un fornido cuerpo, moldeado por las guerras que ha sostenido durante siglos. Los músculos de sus hombros resaltaban, bien formados, dándole la sensación de anchura e imponencia. El largo cabello castaño caía, lacio, en su espalda; destacaban algunos reflejos rojizos.
Aun en la oscuridad del lugar, los ojos del dios (los cuales ya eran rojos) pudieron captar los celestes de Lucifer mirarle. Estaba claro que admiraba en silencio su cuerpo bien esculpido.
Pero grande fue la sorpresa retratada en los ojos del ángel cuando la túnica reveló la enorme erección que portaba Ares; era un miembro grueso y largo, que hacía juego con su cuerpo.
Choke on guilt that’s far too good for you
Say one word I’ll laugh and bury you
And leave you in the place where you left me
-Sé que me miras con deseo, Lucifer. Lo puedo ver en tus ojos… Podrás considerarme un mocoso, pero al menos uno con un cuerpo que puede traerte mucho placer.
-Luego dices que el arrogante soy yo…- retrucó Lucifer, torciendo la mirada. El dios se acercó y le tomó el rostro para obligarlo a mirarle.
-Somos iguales Lucifer. Eso es lo que pasa…- volvió a besar esos labios deseables, fuertemente, introduciéndole la lengua dentro y explorando toda la cavidad bucal. Sentía como poco a poco Lucifer perdía las ganas de resistirse -Tenemos el mismo deseo de dominar, de imponer…
-Y lo haría sino fuese porque eres tramposo…- Cortó Lucifer -Pero claro, eres el dios más cobarde y traidor del Olimpo. No se puede esperar menos ¿No?-
Ares tomó la lanza dentro del ángel y la movió. Lucifer contrajo el rostro.
-Silencio Lucifer. Ahora habrás de complacerme con tus labios y lengua, esa misma que usaste para insultarme…- masculló Ares. Tomó el rostro de Lucifer y lo guió hacia su miembro. Pero el ángel se negaba a abrir la boca. La contraía.
- ¿Lo quieres rudo, no?- siseó Ares, y brutalmente metió la lanza un poco mas, pero sin ninguna delicadeza. Luego acarició con un dedo el contorno de su dilataba abertura. El ángel caído, enloquecido de dolor, comenzó a gritar, por lo que Ares aprovechó para meterle su ardiente longitud hasta la base, ahí donde comenzaba el vello genital.
-Muérdeme Lucifer, y te juro que empalado y todo te llevo para que te vean los otros dioses y vean la puta que eres en realidad. Te humillaré, haré que vean especialmente donde esta arma mía está situada ahora mismo…
La idea de una humillación pública heló la sangre del ángel, preocupado en todo momento por su reputación. Ya de por si este hecho la comprometía severamente. Lentamente inició el vaivén con su boca, estimulando el miembro que tenía en sus labios.
-Así, así, usa esos preciosos labios que tienes…- susurraba Ares, tomándolo de los platinados cabellos y empujándole el rostro hacia dentro. Lucifer resopló, protestando.
-Vamos, vamos… sé que te gusta, tu rostro me lo dice. El dulce arrebol que te adorna las mejillas es tu cruel delator, Lucifer…
If flesh could crawl my skin would fall
From off my bones and run away from here
Sin dejar de sujetarle la cabeza, movió las caderas lentamente, simulando con ello los movimientos de ambos cuerpos durante la penetración. Ares notaba un poco de resistencia, por lo que intensificaba las caricias en el cabello del ángel y le sujetaba la cabeza, acrecentando el vaivén rítmico de su cuerpo.
-Sí… sí…- Decía el dios, entre gemidos -Tienes una boca deliciosa, que trae mucho placer…- sacó su miembro de sus labios y lo usó para acariciárselos. El ángel solo jadeaba con cada roce de la punta de su miembro -Di que te gusta… Vamos, dilo…-
Lucifer negó frenéticamente.
- ¡NUNCA!
- ¿Estas seguro?- acarició su miembro a la par que movía la lanza, observándola entrar y salir de su bello cuerpo - ¿No te excita pensar que una gran lanza está entrando y saliendo fácilmente de tu cuerpo…?
Se inclinó a lamer el contorno de esa preciosa entrada, aun penetrada por aquella lanza. Aunque no era muy gruesa, la dilatación que provocaba se veía excitante.
-Sé que estas pensando en eso, Lucifer, pero no te preocupes, pronto tendrás esto…- Se señaló su sexo -Entrando y saliendo en ti.
El ángel no respondió, sólo le clavó la mirada. Ares ladeó su cabeza con una media sonrisa.
-Veo que comprendiste finalmente el mensaje, Lucifer. Ahora pídeme que te penetre, y pondré fin a tu tortura…
Para obligarlo a hablar, Ares movió la lanza brutalmente dentro de Lucifer. Eran movimientos rápidos, firmes y profundos. Pudo oír los gemidos involuntarios del ángel caído.
As far from god, as heaven is wide
As far from god, as angels can fly
<<No puede ser… Me están violando y no hago más que disfrutar. Me niego a creerlo, me niego a aceptarlo…>> pensaba Lucifer, con la mirada brillosa de placer.
- ¿Te gusta, no? Yo sé que sí, Lucifer. Ahora ruégame, ruégame que te coja…
Los labios del ángel caído se movieron imperceptiblemente. Ares seguía sonriendo.
-No te oigo, plumífero…
<<No puedo más. Algo esta tomando posesión de mi. Estoy perdiendo el…el…>>
-Có…geme… Ares….- Se oyó murmurar, pero su propia voz sonó lejana.
- ¡Eso esta mucho mejor! Afirmó el Dios. Con suma lujuria, sacó la lanza y la colocó a un lado de la cama. Fácilmente volteó al ángel, de modo que quedara a gatas, con su cabeza hacia abajo y sus caderas en alto.
Segundos después, sintió el poderoso miembro del dios entrar en su cuerpo, de un modo mucho más brutal que la lanza suya. Aunque no era tan largo, si era tres veces mas grueso, lo cual hacia la penetración bastante dolorosa.
- ¡Aaargh Lucifer! ¡Que estrecho eres!
El ángel gritó. Fue un grito que pareció atravesar la barrera del sonido. Hundió las garras en la colcha, aferrándola.
- ¡Sal de mi, Ares, carajo que duele!- Gritaba Lucifer, arrebatado de excitación pero también de dolor.
De repente, dentro del ángel, comenzó a hacerse un blanco, y un gran silencio. Tanto, que sólo podía oírse su propia respiración.
<< ¿Qué es esto…? Estoy comenzando a sentir que este no soy yo, que algo se esta apoderando de mi…>>
El ambiente continuaba blanco. Miró hacia atrás, y veía al dios penetrarle, pero no podía oírle. Solo movía su boca, como en una película muda.
<<Siento como mi cuerpo se derrite de la cintura hacia abajo… Como si por un momento las llamas del infierno se hubiesen concentrado en mi, de una manera que ni en siglos hubiese podido siquiera concebir…>>
Jadeó por unos segundos, y sus ojos parecieron perderse en algún espacio remoto e inexistente. El único sonido que podía sentir eran los latidos de su propio corazón.
<<Me siento demasiado vivo… Siento mi cuerpo estremecerse de placer, de lujuria… No, no es igual a lo que sentía con mis súbitos, a quienes ultrajaba a gusto. No, esto es diferente. No es vida ni muerte…>>
Al momento de la realidad materializarse, Lucifer sintió como esa sensación tomaba posesión no solo de su mente, sino de su razón, despedazándola en dos. Incluso le pareció oír el “rasgar” de su propio raciocinio, para dejar paso a la locura.
Al desenfreno.
A la lujuria…
Lucifer gritaba, despojado no solo de su soberbia, sino de la razón; aferraba con sus pálidas uñas la tela de la colcha. Tenía una expresión de éxtasis absoluto en su rostro.
La voz de Ares se volvió a escuchar otra vez, seguida de sus jadeos y gruñidos de placer. El dios estaba penetrándole con más ímpetu que nunca.
- ¡Así, así, Lucifer…! ¡Quiero oírte gritar!
- ¡Si! ¡Si! ¡Si! ¡Quiero más!
La mente del ángel se bloqueó por completo, y cualquier sentimiento de dolor, ira, felicidad o cualquiera parecido se esfumó. Sólo estaba la demencia que podía provocar la lujuria misma, corrupta, esa de la cual Lucifer era capaz.
Fue entonces cuando el Dios de la Guerra cantó victoria sobre Lucifer. Con una mueca triunfante, acrecentó el ritmo, chocando su cuerpo contra las nalgas del ángel caído, que no cesaba de gemir bajo su cuerpo.
-Te siento dentro de mí…- murmuraba. Su suave cabello platino ahora se adhería a la pálida y transpirada piel suya, la que tanto deseo despertó en Ares.
-Siénteme, Lucifer, di lo mucho que me sientes en tu interior…- Le susurró el dios, inclinándose a morderle la puntiaguda oreja al ángel; éste gimió aún más fuerte, arqueándose y alzando las caderas. Excitado por esta reacción, Ares empujó con más fuerza.
-Sí, sí. Te siento dentro. Estás grande, y duro…- Contestó Lucifer, en voz baja. Estas palabras llenaron de lujuria al dios, quien sostenía sus caderas en alto, embistiéndolas con alegre brío. De vez en cuando le administraba nalgadas, sonrojando la perlada piel.
La deidad bélica se sentó, y atrajo a Lucifer, de modo que quedase encima suyo y se moviera. Aprovechó la posición para morder sus pezones, dejándolos erectos y brillantes. Con una mano cogía sus nalgas, y de vez en cuando introducía los dedos en aquella deliciosa intersección y acariciar los bordes de ese sitio que estaba poseyendo. De vez en cuando adentraba su dedo en ese espacio entre su miembro y el trasero del otro, sintiendo lo tenso que se hallaba. Notaba como Lucifer se quejaba un poco, y esto azuzó la vena cruel de Ares: ese mismo dedo que se adentraba se curvó y estiró la piel, agrandando esa entrada.
-Te dejaré tan dilatado que te cabrán las vigas de tu templo, Lucifer…- dijo con una risita diabólica y lujuriosa -arquea tu espalda hacia atrás y sostente con tus manos.
El ángel, cegado de lujuria, hizo como le dijo. Ares lo hizo tumbarse, y sosteniendo en alto sus caderas, lo dobló casi por el vientre. Lucifer se quejaba de dolor ya que la posición le hacía aprisionar sus sensibles alas, pero a Ares no le importo. Se puso en pie y se inclinó a penetrarle con mucha fuerza, viendo con éxtasis como su ano se dilataba con cada movimiento de su miembro.
-Eres una puta, Lucifer. Mira como te dilatas, puedo sentir además que te contraes en torno a mi sexo… ¿es que acaso te gusta tanto así?
Formuló esa pregunta, obviamente, con intención maliciosa.
-Abre los ojos y mírame. Eres mi presa, mi trofeo. He ganado esta guerra de poder…
Se arrodilló en la cama, bajando las caderas de Lucifer, pero aún sosteniéndolas a la altura de su miembro. Lucifer gemía, sin asomos de soberbia en su pálido rostro, adornado con un arrebol color carmesí.
-Y mírate ahora, tú, el ángel que decía que yo sólo era un malcriado que no sabía de las guerras…- Tomó el mentón de Lucifer y lo miró a los ojos -Dilo. Has perdido. Reconoce tu derrota…
-H-he perdido Ares…- susurraba Lucifer, clavándole sus ojos celestes -T-tú ganas…
Repentinamente una parte de Lucifer que no se había hundido del todo susurró.
<<… Por ahora…>>
El orgasmo anunció su llegada para ambos. Ares apretó la erección del ángel, e hizo cosquilleos en la suave abertura de la punta, buscando incrementar sus deseos de venirse.
- ¿Quieres venirte, cierto?- Preguntaba Ares, lujuriosamente -¿Quieres venirte?
- ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí quiero, Ares, aaahhh por favor!
-Tendrás que rogarme un poco más, Lucifer.
El ángel se movió sensualmente en torno a su miembro, sintiendo cada vena rozar su interior.
-Por favor Ares. Quiero venirme, te lo suplico. Creo que enloqueceré…
-Estás a tres pasos de hacerlo…- continuó Ares, acariciando con el dedo esa delicada punta. Lo movió en círculos delicadamente, bajando un poco el cuero -Puedo olerlo en cada centímetro de tu delicada dermis…
Mientras ocupaba sus dedos en esa zona tan sensible, ocupó sus dientes nuevamente en los pezones grisáceos del ángel. Los mordisqueaba y los soplaba para contemplar como se endurecían. Luego lo torturaba acariciándolos con la lengua en círculos.
Todos estos estímulos provocaron finalmente el orgasmo en Lucifer. Al momento de vaciarse, arqueó su cuerpo hacia atrás, y sus alas se abrieron de par en par, como si fuese a remontarse al firmamento, seguido de un grito que en tiempos antiguos era celestial.
Ares, quien había visto todo eso, tuvo la sensación, por una milésima de segundo, que estaba viendo nuevamente al ángel que una vez fue Lucifer estando en el paraíso: la expresión de placer, el grito tan armonioso de sus labios, sus alas abiertas, translúcidas… Esa celestial visión le hizo vaciarse inmediatamente, con un grito ronco en contraste con el de Lucifer. Se sintió llenar el interior del ángel con el cálido espesor de la cumbre del placer.
Ambos se desplomaron jadeantes, sobre la cama. Pasaron unos segundos de silencio. Luego Ares sonrió, satisfecho.
-Espero que la hayas pasado bien, angelito.
Lucifer no respondió, sino que se levantó lentamente, ocultando una de sus manos atrás. En su rostro pálido, aun se veía el arrebol, pero un poco mas claro ahora que la excitación abandonaba el cuerpo.
-Si la he pasado bien Ares. Y sabes que…
El dios sonrió torcidamente.
-Dime.
-Quiero más, quiero pasar la noche contigo…- lentamente lo besó en los labios, y con un movimiento furtivo de sus manos, sacó el arma de Ares, la cual destelló mortalmente. Tras un silbido, cortando el aire caliente del cuarto, esta atravesó el corazón del desprevenido Dios.
Take it back, I dare you, take it back
No you can’t? You should have thought of that
What’s inside a man that goes so wrong?
-Pasarás la noche ahora en el infierno sirviéndome de festín…
Repentinamente se hizo el silencio en la habitación. No se oía nada, tal y como había pasado minutos antes, pero con Lucifer. Finalmente el dios abrió la boca.
-Maldito ángel traidor…- masculló, cayendo herido de muerte sobre la cama. Lucifer lo miraba con una mueca torcida.
-Lo siento, Ares, no todas se ganan.- esbozó una sonrisa, mostrándole los dientes. Luego se puso en pie, aun con la lanza llena de sangre en la mano. La probó lascivamente.
-Sangre de dios, justo lo que necesito para revivir y tomar posesión de este pequeño mundacho…
-¿Qué…?
Choke on guilt that’s far too good for you
Say one word I’ll laugh and bury you
And leave you in the place where you left me
-Así es Ares. Vine aquí en realidad no a firmar un pacto con tu estúpido padre…
Se vistió lentamente, colocándose su capa y su faldón oscuro nuevamente. Miró por encima del hombro a Ares, que aun yacía herido y sin poder moverse.
- ¿Qué piensas hacer conmigo?- Dijo Ares, a media voz.
-En realidad vine por divertirme. La verdad, nunca firmaría un trato con tu padre, puesto que ¿cómo hacerlo cuando voy a arrebatarle su reinado?
Ares lo escuchaba y no daba crédito a lo que oía. Lucifer prosiguió.
-Servirás para darme energía Ares. Tu sangre es divina, de deidad, y es exactamente lo que necesito. Contigo, realizo mi plan, aunque no me esperaba hacerlo de esta manera, sacrificando mi virginidad, pero todo tiene un precio, supongo.
Soltó una risita y tomó por el pelo lacio a Ares, arrastrándolo fuera de la cama. Mientras lo hacía, el dios dejaba rastros sanguinolentos.
-Ahora es mi turno Ares. No solo me daré festín con tu pobre deidad, sino que además serás alguien que inicie el comienzo de una nueva era… ¡la era de mi reinado!
La risa de Lucifer resonó por todo el lugar. Desapareció del recinto, llevándose consigo al Dios Ares…
****************
Meses después, Zeus, preocupado por la ausencia de Ares, inició una investigación. Encargó a Hermes que investigara los paraderos del dios. Hera estaba sumamente preocupada también.
-La última vez que vimos a Ares fue en la última reunión que celebraste.
-Así es, Hera… además noto que otro que desapareció, sin siquiera hacer el pacto que habíamos planeado, fue Lucifer.
-Es muy extraño que ambos hayan desaparecido.
Pasaron otros tantos meses, y finalmente Hermes llegó con los resultados. No eran muy satisfactorios que digamos.
-Su alteza, me temo que hay muy malas noticias.
Zeus sintió un nudo en el estómago.
- ¿Qué sucede Hermes?
El mensajero del Olimpo pareció reacio a leer lo que tenía en manos. Su rostro estaba crispado y sombrío. Zeus le arrebató el sobre, lo rasgó y lo leyó. Pero luego deseó no haberlo hecho. Sintió como si todo el templo se le desplomase encima.
Estimado Zeus,
Me agrada notificarle por la presente que su hijo, la famosa deidad bélica, mejor conocido como Ares, ha muerto para darme a mí la energía que necesito para arrebatarle su reinado.
No pregunte en qué circunstancias murió, porque me temo que no querrá saberlo. En cambio, me sirvo advertirle que también iré por la sangre de su preciosa hija, la diosa Atenea, hermana de este dios.
Dada la fuerza que ya Ares me dio con su sacrificio, tengo poder suficiente para encargarme de todos ustedes si se atreven a interponerse en mi camino.
Sin más que añadir, me despido de usted y de la señora Hera,
Saludos,
Lucifer-
Zeus estalló al leer la carta. Eso lo confirmaba: Lucifer había asesinado a su hijo, y ahora iba tras su hija Atenea, la mas hermosa de las deidades bélicas.
Hera lloró lágrimas amargas. Ahí se dio cuenta de lo mucho que amaba a su hijo.
-Vengaremos su muerte, querida Hera. Lo sé…- murmuraba Zeus, con los puños apretados. -Maldito seas, Lucifer, juro que este crimen no se quedará impune…
**********************
Mientras tanto, en algún lejano rincón del infierno, se oía la risita satisfecha de Lucifer, acompañada del gemido del alma en pena de Ares, despojada de su materia, y ahora capturada para siempre dentro de la eterna oscuridad y dolor…
As far from god, as heaven is wide
As far from god, as angels can fly
I wish I could fly…
Fin











